Parece que las analíticas efectuadas a muestras de los cadáveres de estas aves confirman que la asesina es la toxina botulínica. La experiencia con consecuencias más graves de mi vida profesional con el ganado fue por culpa de esta toxina. Os lo cuenta Antón Camarero, veterinario de Adial, en esta nueva crónica publicada en Vaca Pinta 61.
CRÓNICAS VAQUERAS
¿Quién mata a las gaviotas?