Las jóvenes de 25 y 31 años, Laura y Natalia Camiño, ya dedican el 100 % de su vida profesional a la Ganadería Castelo, la granja familiar en la que también trabajan sus padres María Ángeles y José Ramón. Robotizaron el ordeño hace año y medio y su futuro inmediato pasa por construir un establo nuevo para su recría.