Diego Pérez se ocupa de las tareas diarias de la ganadería con la ayuda de sus padres. Habitualmente ordeñan unos 65 ejemplares y cuentan, además, con 14 vacas secas. La recría, de la que también se encargan ellos mismos, está alojada en otra granja próxima, situada en Barres, Castropol.
En Ganadería Bernaldón llevan alrededor de un año y medio ordeñando con un Lely Astronaut A5. Según explican, “la adaptación del ganado fue bastante mejor de lo que pensábamos”. Una vez instalado el equipo y antes de comenzar a utilizarlo, los animales ya podían pasar por el Astronaut. Posteriormente, empezaron a suministrarles pienso en el robot durante unos 12 días y, a continuación, iniciaron el ordeño automatizado: “Desde el primer día apagamos la sala y no volvimos a usarla”, asevera el ganadero.
Coincidiendo con el proceso de automatización, también decidieron actualizar y modernizar las instalaciones. Retiraron las colchonetas e incorporaron camas de carbonato y serrín, elaboradas con una mezcla al 50 % de cada material. Asimismo, sustituyeron los antiguos cubículos de hierro por otros flexibles y adquirieron ventiladores de helicóptero y nebulizadores. “Con estos cambios intentamos que las vacas estén más cómodas, evitar accidentes y, de este modo, mejorar la producción”, relata Pérez.
Ganadería Bernaldón es socia de Central Lechera Asturiana, empresa a la que vende su leche. Por otra parte, le compran el pienso a Asturiana de Servicios Agropecuarios (ASA), que, a su vez, se encarga de prepararles el carro y descargarles la mezcla.
Búsqueda de una mayor eficiencia con el A5
Diego Pérez cuenta que llevaban bastante tiempo valorando la posibilidad de incorporar un robot de ordeño. Finalmente, decidieron dar el paso: “Ya hacía años que nos gustaba, porque pensábamos que nos permitiría mejorar la producción e incluso disponer de más tiempo para nosotros”, señala.
Se decantaron por Lely porque “era el que más nos convencía y el que considerábamos que nos iba a ofrecer un mejor servicio técnico, además de parecernos la opción más fiable. No barajamos otras alternativas”. En relación con esa fiabilidad, el ganadero destaca que el Astronaut apenas registra fallos: “Como mucho, uno o dos al día”.
Tras la instalación del robot, comprobaron que la producción iba aumentando con el paso del tiempo. Su media se sitúa alrededor de los 45 kg por cabeza y día, con entre 3 y 3,1 ordeños diarios.
En este sentido, Pérez concede una gran importancia a la información que proporciona el Astronaut: “Cuando los ganaderos que están indecisos vienen a nuestra granja, además de enseñarles el A5, les muestro las cifras en el ordenador para que comprueben que los datos que les damos son ciertos. Así pueden ver por sí mismos los litros, los ordeños y el resto de los índices”, apunta.
Colocación del robot, limpieza de los animales y rutina diaria
En cuanto a la ubicación del A5 dentro de la nave, decidieron instalarlo en la tercera línea de cubículos, en una posición central que, a su juicio, facilita el acceso del rebaño al Astronaut. También diseñaron un pasillo de cruce de algo más de siete metros de ancho para favorecer la circulación de las vacas, ya que los patios no eran especialmente amplios y querían que los animales pudieran llegar al robot con mayor facilidad.
La instalación se completa con dos áreas de separación destinadas a vacas recién paridas, a los animales que requieren una atención especial y a reses en celo o próximas al secado.
Otro de los aspectos sobresalientes de esta ganadería es la limpieza de sus ejemplares. Los cambios introducidos en la nave, junto con la incorporación del cepillo Lely Luna, han permitido que los ejemplares se mantengan muy limpios, lo que contribuye a mejorar su bienestar.
Alberto Sánchez, responsable de ventas y marketing en Lely Center Los Corrales, puntualiza que “las vacas están flamantes; es una de las ganaderías en las que las veo más limpias”. Asimismo, subraya que, aunque la granja cuenta con pasillos estrechos, esta circunstancia se compensa con unos cubículos excelentes y con una buena disponibilidad de espacio.
Como resultado, los animales se muestran muy tranquilos, un factor que considera fundamental para amortizar la inversión realizada en el ordeño automatizado: “Ganan las vacas, gana el ganadero y somos más sostenibles”, afirma Sánchez.
Pérez indica que únicamente suelen tener dos o tres retrasos de reses que no acuden por sí solas a ordeñarse, cuya gestión realizan entre él y su padre por la mañana y por la tarde. Esta tarea les ocupa menos de una hora al día.
El Astronaut de la granja lleva a cabo tres lavados diarios, cada uno de los cuales dura aproximadamente entre 12 y 13 minutos. A pesar de ello, la máquina todavía dispone de tiempo libre.
Para que el robot funcione correctamente en combinación con el sistema de tráfico libre, el ganadero recomienda “que esté bien colocado, en un lugar accesible y con espacio delante, para que exista una buena circulación de los animales”. También considera importante contar con un buen nutrólogo que prepare de manera adecuada la ración y seleccione un pienso para el Astronaut que les resulte apetecible a las vacas.
La ganadería es, al fin y al cabo, un negocio y debe ser viable. Diego Pérez concluye que para ellos es fundamental que los datos registrados sean positivos, puesto que un mayor número de ordeños y una mayor producción de leche indican que las vacas están mejor y que la empresa es más rentable.