CUATRO LELY ASTRONAUT A5

Robotización y tráfico libre: la apuesta de Can Magret para producir más y mejor

Jordi Cros forma parte de la cuarta generación de Can Magret, una granja catalana situada en Peralada (Girona). Hace tres años, los socios de esta ganadería —el propio Jordi y su padre, Joan— decidieron optar por la automatización del negocio con Lely, la instalación de cuatro Lely Astronaut A5 y un sistema de tráfico libre. Más en Vaca Pinta 61.

En esta ganadería ordeñan actualmente 253 vacas, distribuidas en cuatro parques. La producción se sitúa en torno a los 40,5 litros por cabeza y día, con una media de 2,8 ordeños. Para llevar a cabo todas las tareas, cuentan con un equipo de ocho empleados. En cuanto a las calidades, registran un 3,40 % de proteína y un 4,10 % de grasa.

Jordi Cros apunta, en relación con este último aspecto, que existe cierta creencia de que, al aumentar los litros, disminuyen los sólidos: “Aparte de que el nutrólogo está haciendo un trabajo fantástico, con el robot y el incremento de la producción de leche hemos mantenido unas calidades excelentes”.

Alberto Sánchez, responsable de ventas y marketing en Lely Center Los Corrales, explica cómo comenzó la relación de la firma holandesa con esta ganadería. Hace unos tres años, le comentaron que un ganadero de l’Empordà estaba valorando implementar un sistema de batch milking en sus instalaciones. A raíz de esa información, visitó la explotación: “Jordi Cros quería instalar seis robots en batch milking. Escuché con atención sus motivos y, cuando terminó, le hice reflexionar sobre la importancia de tener en cuenta a las vacas, es decir, de dejarles elegir cuándo ordeñarse, comer, tumbarse, etc. Le hice ver que, de esta forma, todos saldrían ganando: los ejemplares tendrían más salud, bienestar y longevidad, y producirían más leche, lo que se traduciría en una mayor rentabilidad del negocio y, a su vez, en una explotación más sostenible y duradera en el tiempo”.

Finalmente, el ganadero optó por instalar cuatro Lely Astronaut A5. Uno de los factores que lo llevó a tomar esta decisión fue que este robot le permitía variar el número de vacas ordeñadas a lo largo del año. Ahora, con cuatro unidades, puede pasar de 235 a 260 animales en ordeño.

En un primer momento adquirieron dos A5 y, seis meses más tarde, incorporaron los otros dos a la nave. “Esto les dio la oportunidad de comparar sistemas, al contar con dos lotes ordeñándose en robot y otros dos en sala. En verano observaron una gran diferencia en los datos de reproducción entre ambos métodos, con mejores cifras en las reses que se ordeñaban en los A5. Además, si las horas invertidas en la sala de ordeño se las das a las vacas para que hagan lo que quieran, inevitablemente van a producir más”, narra Camilo Gutiérrez, delegado de ventas de Lely en Cataluña.

Un sistema pensado para las vacas

Gracias al tráfico libre, los animales están tranquilos y viven en rebaño. “Yo soy una persona desconocida para estas vacas y están aquí cerca, calmadas; las puedo tocar. Esto demuestra que es lo que más les gusta, entienden cómo funciona el sistema y que así es como mejor están. El tráfico libre no engaña”, indica Gutiérrez.

El ganado de Can Magret se adaptó perfectamente al nuevo modelo: “De todos los animales que tenemos en ordeño, solo hay dos a los que tenemos que ir a buscar para que se ordeñen, pero porque son bastante longevos y tienen sus vicios. Por norma general, una novilla a los cuatro o cinco días ya va sola. Da gusto trabajar así”, puntualiza Jordi Cros.

“Existen muchos tipos de manejo con robot. Nosotros apostamos únicamente por el tráfico libre, pero este también lo utiliza la competencia, con lo cual estamos todos de acuerdo en que funciona”, subraya Camilo Gutiérrez. Jordi Cros añade que “necesitas un robot que coloque y ordeñe rápido, como es el caso de los A5”.

Además, este sistema reduce la necesidad de mano de obra en las granjas, un asunto que, hoy en día, supone uno de los principales retos para este tipo de negocios.

El Astronaut, una máquina fiable

El responsable de ventas y marketing en Lely Center Los Corrales incide en la importancia de la eficiencia de los robots: “El servicio técnico acompaña, es clave y necesario, pero, en primer lugar, la máquina debe ser fiable”. De hecho, las alarmas críticas que registran los Astronaut en esta granja se sitúan en tan solo 0,5 a la semana.

Para los ejemplares, se trata de un robot cómodo, ya que cuenta con entrada y salida rectas y les permite moverse y tener visibilidad, tal y como expresa Sánchez: “En Lely pensamos desde el punto de vista de la vaca, sin olvidarnos del ganadero”.

Jordi Cros destaca otro punto interesante de este robot: su resistencia. “Opino que es indestructible. Con el tiempo sí que hay alguna goma o pezonera que hay que sustituir. Sin embargo, la estructura en sí está intacta”.

El ganadero señala que, desde que implementaron los robots, “ha habido un cambio abismal”, tanto en producción de leche como en reproducción: “Están a su aire, son ellas mismas y se nota. Todos salimos ganando”.

Mayor calidad de vida para los ganaderos

“Hay dos factores muy importantes, relacionados con la mano de obra, que hemos conseguido con la automatización. Primero, que el trabajador esté más contento. Segundo, que dispongamos de personal más cualificado, algo que, al tener robot, atraes casi sin querer”, enumera Jordi Cros.

El ganadero concluye que la mejora en producción resulta también evidente: “Es muy palpable. Por desgracia, nosotros todavía estamos pagando las consecuencias de una sequía muy severa que vivimos dos años atrás. Con todo, ya hemos percibido una mejoría de alrededor de 5 o 6 litros de media más con los robots. Se nota sobre todo con las primerizas, para las cuales contamos con un A5 exclusivo. Es bonito y agradable ver esto”.