EFA Fonteboa lleva desde el 1975 facilitando la inserción laboral de jóvenes en el rural. Es ahí donde las últimas generaciones de las familias Lois y Blanco tienen cuna y proyección profesional. Juan y Rosario, padres de Ismael y Sergio Lois, concuerdan con Patricia y Marcos, padres de Simón y Sergio Blanco, en que el traslado desde centros generalistas fue positivo para sus hijos: “El vínculo con la ganadería entre alumnos los hizo sentirse más cómodos porque podían hablar de vacas, de tractores y de cosas que a ellos les gustaban”.
Formación práctica y actualizada
La formación constante del profesorado es uno de los pilares de la oferta académica. José Gil Facorro, docente y coordinador de Formación Profesional, concreta que la participación de “empresas punteras” en el currículo está dirigida a toda la comunidad educativa, a través de prácticas para alumnos y apoyo a la formación con clases prácticas de técnicos de empresa. Este es el caso que, curso a curso, ocurre con Virbac.
Que cada educador “esté a la vanguardia” es indispensable para que el, primero, estudiante y “futuro ganadero pueda aplicar las nuevas tecnologías”. La calidad que es esperada de cada detalle y activo de su programación didáctica es alta y está en construcción constante, ya que son conscientes de que trabajan “con jóvenes que tienen las mejores granjas de Galicia”, sentencia Gil.
El relevo ya está en marcha
Ismael y Sergio planifican continuar en Ganadería Os Agros de Frieiro SCG (Santa Comba, A Coruña), que hoy cuenta con 200 vacas ordeñadas en sala, priorizando sus pasiones personales: agricultura y bienestar animal, respectivamente. El primero, el mayor de ambos, realizó el ciclo medio de Producción Agropecuaria para, posteriormente, cursar el superior de Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal e incorporarse a la ganadería. El pequeño, que ha finalizado el mismo ciclo superior que su hermano y considera iniciar el grado universitario en Ingeniería Agrícola, lleva desde el segundo curso de Educación Secundaria Obligatoria en el centro.
Sergio y Simón están decididos a ampliar sus conocimientos en sanidad y selección genómica, mientras siguen en Ganadería Queirugueira SC (Val do Dubra, A Coruña), granja creada por sus abuelos paternos y que hoy cuenta con 180 vacas en ordeño con un sistema robotizado. Sergio, que comparte trayectoria formativa con Ismael, recalca el valor indispensable de la teoría, las conversaciones con los compañeros y las metodologías externas para una gestión empresarial exitosa en la actualidad.
Su participación en las rutinas diarias de las ganaderías fue una realidad desde su infancia. Con el paso de los cursos, los jóvenes volvían a casa sumando ilusión y herramientas, apunta Rosario: “Están mejor preparados que nosotros y su perspectiva es la de mejorar la empresa. En ciertos temas, indican cuál es la mejor opción”. Marcos subraya otras claves metodológicas que acompañan a la base teórica: “Les aportan una visión mucho más amplia, ya que, entre otras cosas, se les ofrece viajar al extranjero y tener sinergias”.
Una experiencia más allá de las aulas
La posibilidad de “conocer el sector en otros países a través del Erasmus”, le aportó a Simón Blanco un mayor conocimiento del mercado actual, “de las formas de trabajar y de las diferentes opiniones existentes en el sector”. En una comparativa, la industria de Galicia no tiene nada que envidiar a la de otros territorios: “Está bastante avanzado y, a nivel nacional, supone una gran parte de la producción láctea. En otros territorios las producciones son muy similares en cuanto a resultados y tecnificación”.
Junto con la divulgación de tratamientos de cultivo o las prácticas de bienestar animal, en el centro se estimula la “actitud de conservación del medio ambiente”. Para gran parte del alumnado, además del contexto de su niñez, el rural es aquel en el que trazan su futuro. Indistintamente, Gil asienta una característica en común: “Son personas con resiliencia ante los momentos duros del sector. Su vocación les hace interiorizar lo que es el propio medio”.
Al describir la industria láctea rural, Gil precisa factores que pronostican un buen porvenir: el aumento de producción, la mejora de condiciones laborales y la tecnificación. El docente apunta el abordaje de las novedades en vacuno, como son las técnicas de robotización en sala de ordeño. Este hace especial hincapié en las “diferencias” existentes: “Una sala de ordeño rotativa, una batch milking, robots de ordeño... Se deben estudiar las necesidades de cada granja, ya que ningún sistema es viable para todas las empresas”.
Pese a todo, la pérdida poblacional y la falta de relevo generacional hacen un reto de dar continuidad a las empresas familiares. Ante este, Juan, como padre, ve a la siguiente generación “totalmente preparada”, la cual demuestra un manejo de la maquinaria inigualable, entre otras aptitudes. Como emprendedor experimentado, aconseja “invertir con cabeza”, incidiendo en la necesidad de conocer apropiadamente los riesgos y las oportunidades de cada negociación.
Los cuatro estudiantes tienen claro el nexo entre bienestar del ganado y producción. Su compromiso con el sector es respaldado por la orientación realista y estimulante de sus predecesores, que saborean hoy los frutos del esfuerzo. Rosario lo concreta: “En esta vida hay que luchar por lo que se quiere y seguir para adelante. Todo lo que tenemos es gracias a nuestro sudor”.