EDITORIAL

Preparados para el futuro

Preparados para el futuro
Ante un contexto cada vez más exigente para el sector, la diferencia la siguen marcando el conocimiento, la formación y la capacidad de aplicar soluciones técnicas en el día a día de las granjas. La investigación tiene hoy un papel decisivo en la mejora de aspectos como la salud animal, la eficiencia productiva, la calidad de la leche y la sostenibilidad de las ganaderías. También en la manera en que el sector se conecta, comparte avances y crece a través de redes profesionales que cruzan fronteras.

En estas líneas queremos poner el foco en esa dimensión técnica y humana. La colaboración entre profesionales de distintos países evidencia el valor de la preparación y del intercambio de conocimiento. Muchos perfiles formados aquí son hoy referentes al otro lado del Atlántico, en centros como la Universidad de Davis, en áreas como la reproducción, la nutrición, la calidad de leche, la gestión de datos o la medicina de producción. Ese reconocimiento internacional habla bien del nivel técnico alcanzado y también del valor de seguir apostando por la formación continua.

Esa profesionalización se ve también dentro de las propias explotaciones. Cada vez encontramos más granjas familiares en las que las nuevas generaciones se incorporan con una visión muy clara: medir, analizar, mejorar y cuidar cada detalle. Jóvenes con estudios veterinarios o agrarios, con interés por la genética, el manejo, los concursos, el bienestar animal y la gestión de equipos. Personas que crecen en negocios con historia y que, apoyadas por quienes las preceden, aportan nuevas maneras de organizar el trabajo, de tomar decisiones y de mirar hacia el futuro.

El relevo generacional que necesita el sector se construye desde ahí: con continuidad, preparación, ganas de aprender y ambición por mejorar. Las ganaderías que avanzan son aquellas que invierten en instalaciones, en genética, en bienestar, en calidad de vida para los trabajadores y en modelos de gestión pensados para ser más eficientes y sostenibles. Cuidar al equipo humano, facilitar mejores condiciones y estabilizar las plantillas forma ya parte de la competitividad de una granja moderna.

Las páginas de esta edición reflejan bien esa diversidad de retos. Conversamos con Jaime Magdalena sobre I+D aplicada a los procesos lácteos; con David García Torres sobre la experiencia de vivir la llegada de la dermatosis nodular contagiosa en una de las granjas que asesora y con el equipo del IES de Arzúa sobre su apuesta por conectar al alumnado con las necesidades reales del sector primario, especialmente a través de las prácticas en ganaderías y empresas de la zona. También desgranamos las temáticas de la jornada técnica de Africor Pontevedra y recogemos la actividad de concursos y subastas, espacios que siguen mostrando el interés de los profesionales del vacuno por la mejora genética y la evolución de la raza frisona.

En el apartado técnico, la mamitis ocupa un lugar destacado, con contenidos sobre preparación de la ubre, bioseguridad interna, gestión de datos, posbióticos y feromona bovina apaciguante. El estrés por calor centra otro de los grandes bloques, con especial atención al periodo seco, al periparto, a la inflamación, la inmunocompetencia y el impacto silencioso sobre la calidad de la leche. Completan esta área artículos sobre salud podal, alimentación, agricultura, recría y salud animal.

Saber transformar el conocimiento en decisiones concretas dentro de la granja es una garantía de estabilidad y progreso. Si esta cabecera contribuye, aunque sea de forma modesta, a hacerlo posible, nos sentiremos más que satisfechos con el trabajo realizado.