GANADERO Y COMUNICADOR

C. Neves: “Es importante que seamos los primeros en hablar y, si es posible, que lo hagamos de manera positiva”

Ante una sociedad en la que proliferan haters del sector, quizás necesitemos más que nunca influencers que hablen en positivo del mismo. Uno de ellos es el portugués Carlos Neves, quien lleva tres décadas escribiendo sobre las bondades de la vida en el campo y que recientemente ha publicado una recopilación de sus mejores textos en el libro Desconfinar a Agricultura. Sobre su perspectiva del sector nos habla en esta conversación publicada en Vaca Pinta 41.

¿Por qué decidió empezar a escribir sobre el sector primario?
Comencé a leer muchas publicaciones donde se decían mentiras sobre la agricultura, sobre la manera en que cultivamos los campos y criamos a los animales, y pensé que era importante contar mi historia, mostrar la realidad. Hoy en día todos tenemos un móvil con una cámara que nos permite sacar fotografías de momentos de nuestro trabajo y compartirlo. Así, puedo mostrar cómo ordeño, cómo le doy de comer a las terneras, cómo realizo el ensilado del maíz... La agricultura tiene muchas cosas bonitas, y por eso decidí dejar de rebatir en redes sociales y empezar a ser yo el que contase nuestra vida.

¿Sus textos se orientan a la gente del sector o al gran público? 
Sobre todo, me gusta escribir pensando en dirigirme a personas que formaron parte de este sector de jóvenes y que ahora se alegran al recordar lo que hacían. Cuento muchas historias del pasado, de cómo se hacían antes determinadas tareas y cómo se hacen ahora. Con estos relatos, de manera positiva y amena, sin discutir con radicales, explico por qué hacemos las cosas de la manera que las hacemos, por qué cuidamos así a las vacas y criamos de esta manera a las terneras...
Cuando escribía en el periódico local, lo hacía para gente del sector. Hoy escribo en primer lugar para el consumidor, pero muchos de los que me siguen son agricultores y ganaderos y es natural que termine por haber diálogo con los colegas. Si subo una foto bonita de maíz, me preguntan qué variedad es, o me piden opinión. Yo hablo de mi experiencia y, si puedo ayudar, lo hago, pero siempre les digo que no soy veterinario ni agrónomo, por lo que no puedo dar consejos técnicos.

Habla de la importancia de “ser los primeros en hablar”. ¿Por qué incide en este aspecto? 
En Portugal tenemos un dicho que dice “candeia que vai à frente ilumina duas vezes” [la lámpara que va primera brilla dos veces]. Pienso que es importante que seamos los primeros en hablar y, si es posible, de manera positiva. De esta forma, llegaremos antes al consumidor y podremos explicar en primera persona los motivos por los que hacemos lo que hacemos; por ejemplo, por qué y cómo hacemos el desmochado de las terneras. Si llega antes que nosotros otra persona y cuenta esto dando una versión distorsionada de la realidad, cuando entremos en el juego ya iremos perdiendo.


 “Tenemos que luchar a nivel grupal para hacernos respetar, para obtener una remuneración justa y para garantizar el relevo generacional”

En Desconfinar a Agricultura recoge una selección de textos, los cuales hacen un repaso por un amplio abanico de temas relacionados con la ganadería y la agricultura. ¿Qué criterios siguió para su elección?
El libro es una continuación de mi blog y de mi página de Facebook. Antes de pensar en esta obra, algunos amigos me decían que mis textos eran buenos, que debería publicarlos. Por eso, dediqué un tiempo a hacer una selección de entre todo lo que tenía en el blog y en mis redes. Elegí los que me parecían más educativos. 
Quise empezar hablando de la agricultura y la familia, de lo que aprendí con mi abuela, porque la mayoría de las ganaderías son negocios familiares y creo que es importante que quienes compran nuestra leche sepan que hay familias que se están encargando de producirla.
También abordo el pasado para que se entienda cómo se ha ido evolucionando. Al igual que los consumidores antes lavaban la ropa o los platos a mano y hoy tienen máquinas para hacerlo, lo mismo ocurre con nuestro trabajo.
Hablo de agricultura, de cultivos, de maquinaria, me interesan también especialmente la seguridad en el trabajo y todo lo relativo al cuidado del medio ambiente...  Al final, estoy tratando de resumir todo lo que abarca nuestro sector.



En la introducción dice Assunção Cristas que, para usted, familia y producción lechera son las dos caras de la misma moneda. ¿Qué tanto hay de cierto en esto?
Así lo creo, sí. Como decía, la gran mayoría de las ganaderías están gestionadas por familias, y es muy difícil que alguien de fuera del sector entre en él. Primero, por cuestiones económicas, porque si quieres empezar a producir debes tener algo de lo que partir, aunque sean unas pocas vacas y un tractor. Segundo, porque este es un sector que requiere de mucha dedicación, y es algo más fácil de asumir si has crecido en este sistema, si tienes normalizado, por ejemplo, a que a las vacas hay que ordeñarlas todos los días del año. 
El consumidor oye hablar mucho de la “industria de la carne”, o de la “industria de la leche”. Se usa la palabra “industria” como algo negativo. En contrapartida, creo que usar la palabra “familia” es algo positivo y que no falta a la realidad.

¿Es complejo hoy en día transmitir el respeto y la pasión por la profesión a los más pequeños para garantizar la continuidad de esta actividad? 
En ocasiones sí resulta difícil, porque nosotros mismos somos demasiado pesimistas, decimos que esta vida es dura, que no es lo que queremos para nuestros hijos y los empujamos fuera del sector. Les decimos que se busquen un trabajo mejor, pero en realidad cualquier trabajo tiene aspectos arduos.
Por eso insisto en que tenemos que tratar de transmitir la pasión por lo que hacemos y nuestra intención por mejorar en calidad de vida. Ponemos un robot de ordeño, compramos un tractor con aire acondicionado o buscamos la manera de descansar más para mejorar las condiciones laborales.
En este sentido, es interesante interactuar en redes sociales y participar en asociaciones que organicen concursos morfológicos, actividades, ferias, etc. De esta manera, los más jóvenes, y también los demás, pueden ver que no están solos.
Tenemos que luchar a nivel grupal para hacernos respetar, para obtener una remuneración justa y para garantizar el relevo generacional. Debemos buscar unas condiciones que hagan que ellos tengan interés en trabajar en el sector.


 “Con radicales o detractores del sector lo mejor es no dar opción a debate: los bloqueamos y seguimos con nuestras vidas”

En su libro figuran una serie de relatos escritos por su padre y por su hijo. ¿Es cosa de familia el combinar la ganadería con la literatura?
Podría decirse que sí. Mi padre, que falleció hace un par de años, nunca publicó nada, pero él hablaba muy bien, y encontré algunos textos que había escrito. Este libro fue una manera de homenajearlo. Sé que algunas de sus historias serán muy interesantes para gente de su generación. A mi hijo también le gusta escribir y empezó llevando un diario. 

Sus relatos se dividen en tres tiempos: el pasado, ligado a las anécdotas que cuenta sobre sus padres, el presente, relacionado con sus propias vivencias, y el futuro, que protagonizan sus hijos. Teniendo esto en cuenta, ¿de qué manera cree que ha evolucionado el sector?
El sector ha cambiado mucho. Hoy tenemos más calidad de vida. Tenemos robots, tractores más equipados, más maquinaria, un establo mejor acondicionado... Por todo ello, el trabajo es cada vez más llevadero. Lo que ha empeorado es la parte psicológica: tenemos más estrés, una sociedad más crítica con nuestro trabajo y entre los ganaderos a veces hay mucho pesimismo, sobre todo entre los más mayores. Parece que todo se fuese a acabar, y eso no es así, la vida sigue, nosotros somos un solo eslabón de la cadena. Por eso digo que con mis escritos procuro dar una perspectiva positiva sobre todo para los más mayores. 

¿Cómo se deben afrontar las críticas que llegan, en su mayoría, de entornos urbanos?
En ocasiones somos nosotros mismos los que creamos esa lucha entre lo rural y lo urbano, entre pequeñas poblaciones y grandes ciudades. Creo que es una concepción errónea. Muchos de nuestros consumidores, los que compran la carne o la leche que producimos, están en las ciudades. No podemos ser nosotros los que creen esa barrera, esa separación con ellos. Deberíamos ir a su encuentro y establecer una buena relación. Con radicales o detractores del sector lo mejor es no dar opción a debate: los bloqueamos y seguimos con nuestras vidas. La mayoría respetan a los ganaderos y tienen una visión positiva de la agricultura, y es con ellos con los que tenemos que establecer la conversación. 


LA PRODUCCIÓN Y LA COMUNICACIÓN, DOS INTERESES QUE VAN DE LA MANO
“Me gusta más escribir que hablar, porque me resulta más fácil resumir escribiendo”, bromea Neves, quien apunta que, hoy en día, la comunicación es como un bolo de bolacha: debe tener de todo. 
“A mí siempre me ha gustado mucho hablar y comunicar”, afirma. Empezó a escribir con 18 años, elaborando artículos para una revista local, así como para el periódico de Vila do Conde, donde publicaba mensualmente una página de agricultura. 
Posteriormente, incentivado por la Asociación de Productores de Leche de Portugal (Aprolep), se introdujo en el mundo de las redes sociales. “Mi vía principal de comunicación es mi página de Facebook, así como el blog”, cuenta, al tiempo que explica que ha tenido que aprender a redactar para este tipo de plataformas: las redes piden textos más breves, imágenes llamativas y mensajes muy directos. El sistema de siembra del maíz, qué es un FAO 600, qué volumen de patatas recogieron en la última campaña o cómo ayudan sus hijos en las tareas de la granja son algunos de los temas que aborda en sus escritos.