Jaume Serrabassa Vila, ganadero, juez internacional y gran apasionado del vacuno lechero, falleció este fin de semana, dejando un profundo pesar entre quienes compartimos con él profesión, afición y amistad.
Hace justo dos años, durante el Concurso Nacional de la Raza Frisona 2024, el sector quiso rendirle un merecido homenaje. Desde Vaca Pinta recogimos entonces sus palabras en un texto titulado “El hoy es el día más importante”, una adaptación del discurso que pronunció ante compañeros, amigos y familiares. Releerlo hoy es también una manera de volver a encontrarnos con Jaume.
Aquel discurso decía mucho de él. Habló de vacas, por supuesto, porque fueron una de las grandes pasiones de su vida, pero habló todavía más de personas. De quienes le enseñaron y confiaron en él, de los ganaderos a los que pudo aconsejar, de los jóvenes con los que compartió sus conocimientos, de los amigos que fue haciendo a lo largo de los años y de una familia que siempre ocupó un lugar central en su vida.
Jaume recorrió España, buena parte de Europa y también Sudamérica juzgando concursos, y desarrolló una larga trayectoria vinculada a la morfología y a la selección de la raza Holstein. Fue además formador de nuevas generaciones y estuvo muy ligado a algunos de los principales certámenes y escuelas del sector. Sin embargo, cuando tuvo que mirar atrás, no eligió presumir de campeonatos ni de reconocimientos, sino que se centró en dar las gracias.
A Conafe, a su mentor Gabriel Blanco, a su hermano, a sus compañeros, a los ganaderos que le abrieron las puertas de sus casas y de sus ganaderías, a Gijón, a sus amigos y a sus padres. “Me he sentido muy querido”, destacó aquel día, y probablemente pocas frases expliquen mejor el vínculo que Jaume fue construyendo con tantas personas a lo largo de su vida.
Quienes lo conocimos sabemos que detrás de su enorme afición por las vacas había también una forma muy particular de entender la vida: compartir, enseñar, aprender, confiar en la gente y cuidar las relaciones que surgían por el camino. Él mismo reconocía que muchas de las personas que había conocido gracias a su trabajo habían terminado convirtiéndose en grandes amigos.
En aquel homenaje hizo también alusión a la enfermedad que ya condicionaba su día a día. Lo hizo con la misma naturalidad y entereza con las que había decidido afrontarla, dispuesto a “vivir el día a día sin dejar de luchar”. Nos dejó entonces una última reflexión que hoy resulta inevitable recuperar: “El hoy es el día más importante. Disfrutemos la vida, que pasa muy rápido”.
Todavía tratando de asumir esta realidad tan amarga, desde el equipo de Vaca Pinta elegimos seguir su ejemplo y dar las gracias por el tiempo compartido. Queremos quedarnos con sus palabras de aliento y recordarlo como lo que fue: un gran profesional y, ante todo, una persona buena, cercana, generosa y profundamente querida.
Gracias a ti, Jaume.