A. Castillo: "Si manejamos bien, podemos consumir carbono de origen fósil en sistemas de producción de leche y ser carbono positivo para el ambiente"

Alejandro Castillo, ingeniero agrónomo de la Univerdidad de California (EE.UU),  fue el encargado de cerrar la jornada matutina de las XIX Jornadas Técnicas de Vacuno de Leche de Seragro, recogidas en el número 35 de Vaca Pinta, con una exposición acerca del cálculo de requerimientos minerales en vacas lactantes de alta producción o los excesos de minerales en la dieta, entre otros.

 

¿En qué consiste el ajuste de antagonismos de minerales?

Una de las cosas que los nutricionistas no hacíamos hasta hace poco, porque no había información, era ajustar los antagonismos. Solo ajustábamos las deficiencias. Un ejemplo típico de antagonismo es el del potasio y el magnesio, que se usan mucho en vacas lecheras preparto. Cuando hay excesivas cantidades de potasio, este no deja absorber el magnesio y eso desencadena toda una serie de problemas. Ahora resolverlo es muy simple, hay ecuaciones matemáticas que nos permiten ajustar la cantidad de magnesio que debemos agregar a la dieta para equilibrar el antagonismo con el potasio. En los últimos diez años hemos trabajado así, por lo que es algo relativamente nuevo. De hecho, los antagonismos todavía no están incorporados en los programas de nutrición animal, pero ya se está trabajando en ello.

¿Cómo se trabaja con los programas de nutrición animal a nivel global?

Como en muchos países no hay información sobre la calidad de los forrajes y de los subproductos, los nutricionistas tendemos a utilizar un margen de seguridad, a agregar un poco más de minerales para compensar el desconocimiento que tenemos de algunos alimentos. Se usan tablas, pero en muchas ocasiones hay que hacer analíticas nuevas para poder ajustarlas correctamente y que estén más próximas a la realidad de un país o de un alimento concreto. En los últimos años también se han ajustado nuevas técnicas de análisis respaldadas por empresas privadas que proveen un servicio muy rápido (por ejemplo, en un proyecto que estamos desarrollando con Seragro hemos trabajado con Rock River) y, además, tenemos mayor facilidad para acceder a los datos en cortos períodos de tiempo.

¿A qué factores se les presta atención para determinar en qué medida la excreción en el estiércol de esos minerales está siendo perjudicial para el medioambiente?

En el año 2007, en California se implementaron leyes ambientales relacionadas con el nitrógeno, ya que era el problema más grave. Años después, empezamos a ver que, si nos basábamos solamente en el requerimiento de nitrógeno de los cultivos y aplicábamos el estiércol solamente con ese criterio técnico, estábamos sobreaplicando minerales. A raíz de eso, hicimos estimaciones concretas del impacto que pueden tener los minerales sobre la contaminación de los suelos, en el agua subterránea, y la idea hoy es integrar la nutrición animal en la nutrición del suelo, es decir, la vaca produce estiércol, ese estiércol debe ser balanceado, no solamente el nitrógeno sino también los minerales, para ser aplicado al suelo en función del requerimiento de los cultivos y la convulsión química mineral de esos cultivos va a la vaca nuevamente. De esa forma se logra un control integrado del balance de cada mineral para minimizar su impacto ambiental.

¿Cuáles son los beneficios de la reducción de metano con el uso de taninos?

Todas las plantas de este planeta producen taninos; son antibióticos naturales. Para evitar el uso de antibióticos artificiales, químicos, se están usando estos extractos vegetales y, en este caso en concreto, para controlar ciertos grupos de bacterias a nivel ruminal y, de esa manera, reducir las emisiones de metano. Son estudios muy complejos e interesantes; hay mucha gente dedicada a minimizar el impacto ambiental de las vacas con gran éxito. Hoy se sabe que si manejamos muy bien la alimentación y las vacas incluso podemos llegar a consumir carbono de origen fósil en los sistemas de producción de leche y no solamente ser carbono neutral, sino carbono positivo para el ambiente.

¿Es más grave el impacto de las macrogranjas como las que trabajan en Estados Unidos en comparación con las ganaderías que podamos tener aquí?

Es importante saber que el impacto ambiental de los sistemas de producción se evalúa primero por litro de leche producida y, posteriormente, por el sistema. En lo que se refiere a litro de leche producida, una ganadería de pastoreo, en la que las vacas producen menos que en una intensiva, contamina más. En lo que respecta al sistema, claramente los intensivos por litro de leche son menos contaminantes que los extensivos. En este ámbito también hay que tener en cuenta los balances de nitrógeno y de minerales, pero en esto se ha avanzado muchísimo y, como decía antes, si integramos correctamente la nutrición animal con la del suelo, podemos llegar a tener incluso balance cero o consumir nutrientes de otros sistemas para minimizar el impacto ambiental.