EN LA GRANJA | MAS BES (GIRONA)

Diversificación en estado puro

La familia Viñolas continúa al frente de la explotación láctea que iniciaron sus antepasados hace más de 150 años, adaptándose a las nuevas demandas del mercado, las exigencias medio ambientales y las nuevas tecnologías y abriendo sus puertas a todo aquel que quiera conocer cómo es la producción de leche de principio a fin. En Vaca Pinta 38.

Localización: Salitja (Girona)
N.º total de animales: 1.600
Vacas en ordeño: 650
Media de producción: 40,2 litros/vaca/día
Porcentaje de grasa: 3,85 %
Porcentaje de proteína: 3,45 %
RCS: 180.000 cél./ml
Venta de la leche: ATO y transformación propia

La granja Mas Bes, con 650 frisonas en ordeño, es el origen de todos los proyectos que han ido desarrollando en estos últimos años los miembros de la familia Viñolas, formada por Joan y Nuria, sus siete hijos y uno de sus yernos.
Precisamente, la paulatina incorporación de cinco de sus hijos al negocio hizo que se dieran cuenta de que “la rentabilidad era justa –dice el ganadero–” y que iniciasen su expansión hacia diversas vías.
La apuesta por un obrador donde transformar su propia leche en distintos productos, la creación de una tienda de productos de proximidad en las inmediaciones de la granja, la compra de varias casas y su puesta en marcha para turismo rural, la adecuación de varios salones para reuniones y comidas, la apertura de su granja a visitas de escolares y excursiones y la fundación de su museo sobre la historia de la agricultura y de la ganadería conforman lo que ellos llaman el Centro de Interpretación de la Leche, todo un conjunto de experiencias a través de las cuales poder conocer de primera mano cómo se produce la leche, cómo se transforma, y poder degustarla casi in situ.


 “En 1979 viví el cambio más radical de la granja: pasar a las vacas de la cuadra a la estabulación libre”

LA MASÍA
Los bisabuelos de Joan Viñolas compraron la masía hace unos 150 años, en 1870, y “se establecieron aquí con dos vacas”, apunta el ganadero. En esa época, los animales servían para trabajar el campo y para producir un poco de leche para los terneros y para la familia.
Pasados los años, en la década entre 1940 y 1950, comenzaron a abrirse en la zona las primeras industrias lecheras y “las casas –cuenta– comenzaron a producir leche para la venta, por lo que fueron aumentando el número de vacas”. Tanto es así, que sus padres construyeron una cuadra para 14 cabezas.
“Por el año 1964 recibimos las primeras dosis de semen congelado de EE. UU. y de aquella genética proviene nuestro árbol genealógico, unos 11.000 animales”, asegura.
El negocio continuó creciendo poco a poco y en 1979 aconteció otro gran cambio. Según dice: “El cambio más radical de la granja, creo. El 2 de agosto de ese año pasamos las vacas de la cuadra a la estabulación libre. Fue una de las cosas que más ilusión me ha hecho nunca, ese día estaba muy contento. Ver a las vacas libres, comían cuando querían e iban solas a la sala de ordeño paralela de 4 puntos. Ya no había que ordeñarlas allí agachado. Fue un cambio muy radical”.
La granja ha ido evolucionando en todos estos años y en la actualidad ya ordeñan 650 vacas.

VENTA, TRANSFORMACIÓN Y TIENDA PROPIA 
Con una producción de unos 40,2 litros por vaca y día, forman parte desde 2008 del grupo ATO junto a otras seis ganaderías más de Cataluña, cinco de la provincia de Girona y otra de Lleida. “Producimos toda la leche para esta industria y, como estamos generando más de la que vende ATO, transformamos nosotros mismos otra pequeña parte y el resto lo vendemos a otros lugares”, reconoce Joan. 
En su obrador preparan con su propia materia leche fresca y varios elaborados con productos de la agricultura del territorio: yogures, requesón, helados de varios sabores, canelones, pasteles de queso y una crema de avellanas y chocolate. 

Todo ello, junto a las carnes de angus, provenientes de los terneros de engorde que crían también en la granja; a un licor de ratafía, típico de Cataluña, que elaboran y lleva el nombre de uno de sus nietos, y a otros muchos productos de proximidad, lo venden en la tienda que han acondicionado casi a la entrada de sus instalaciones, a la que entran visitantes y turistas ajenos totalmente a la ganadería  y vecinos de la zona que ya aprecian sus productos.

GRANJA ABIERTA A VISITAS
Dentro del recinto de Mas Bes, Joan Viñolas y su familia han acondicionado un espacio para las visitas. “Suelen venir excursiones de colegios, también estudiantes más adultos, familias o turistas que quieren ver cómo es la producción en una ganadería como la nuestra”, comenta.
Por una parte, en esta zona tienen varios boxes colectivos para diferentes animales, como ovejas, cabras, gallinas o burros, “la llamamos “el toca-toca”, porque los visitantes pueden darles de comer, tocarles e interactuar con ellos”. En otra parte, realizan un taller de maíz para que “se pueda entender todo el proceso de desgranarlo y hacer la harina”. 
Por otra, han pintado en toda una pared del espacio un mural, titulado “Del campo a la mesa”, a través del cual explican “todo el camino que se debe recorrer para beber un vaso de leche”.

Además, para todas las personas que los van a visitar, ofrecen la posibilidad de quedarse a comer en unos salones que han acondicionado para eventos y reuniones. “También los utilizamos para empresas que quieren venir a hacer convenciones o presentaciones de sus productos o servicios”, indica. 


TURISMO RURAL
Aparte han rehabilitado cuatro casas para turismo rural y tienen justo delante de la puerta de Mas Bes un aparcamiento acondicionado para autocaravanas, con cargadores para coches, cuya energía genera la planta de biogás que construyeron para la gestión de los purines. Viñolas bromea: “Siempre digo a la gente que nos viene a visitar que cargan sus coches con la mierda de las vacas”.
Mismo al lado de la sala de ordeño cuentan con una maqueta de la granja de un tamaño importante con todo lujo de detalles, toda una atracción para pequeños y grandes.
Finalmente, en otra instalación, se puede visitar el museo dedicado al mundo de la agricultura y la ganadería, en el que atesoran miles de piezas antiguas de toda la historia de la profesión, colecciones dedicadas al sector lácteo, como lecheras, ordeñadoras, aperos… y también a otros oficios del campo ligados inevitablemente a la producción de leche. 


 “Sigue sin verse la gran labor que hay detrás de la compra de un litro de leche o de un kilo de carne”

LOS GANADEROS, GESTORES DEL ENTORNO 
Joan Viñolas acepta con ilusión que algunos de sus hijos hayan querido incorporarse a su proyecto de vida: “Aunque no hayan estudiado lo que quería, porque yo siempre les decía que hiciesen Veterinaria o Ingeniería Agrónoma, han vuelto a la granja y esto es para mí un gran orgullo, porque que tu familia dé continuidad a lo que tú has creado con pasión, te da mucha alegría”.
Aún así reconoce que el sector ha cambiado mucho con respecto a su juventud. “Cuando teníamos pocas vacas, las tareas se hacían tranquilamente, con mucha más pausa. Ahora –piensa– esta pasión la continuamos teniendo, pero las cosas se han complicado mucho”. 


 “Buscamos que los animales tengan una buena cama y una buena ventilación y comida suficiente en todo momento”

Demanda, sobre todo, más facilidades de gestión administrativa. “A muchos ganaderos  les dan ganas de cerrar la explotación por la cantidad de ficheros que nos obligan a tener”, indica.

Cree, además, que “las administraciones deberían de ir solucionando poco a poco este tema y hacer más fácil la vida de los ganaderos, sin tener tantas trabas para todo” y que resulta cada día más imprescindible hacer ver a la sociedad la realidad  de la producción de leche. 
Augura un futuro para el sector ganadero y agrícola incierto, porque “es importante eliminar todas estas barreras burocráticas y que el consumidor entienda la gestión del productor, pues sigue sin verse la gran labor que hay detrás de la compra de un litro de leche o de un kilo de carne”, matiza.
Para Viñolas, el hecho de que el consumidor valore todo ello es muy relevante, sobre todo cuando los señalan como responsables de muchos daños al medio ambiente: “Somos gestores impresionantes de la naturaleza, porque sin agricultores y sin ganaderos no tendríamos el entorno y el paisaje que tenemos. Si hacemos las cosas ordenadas y bien, como en el casi 100 % de los casos, estamos cuidando inmensamente el medio”.
Ante estas amenazas, aconseja igualmente a sus hijos y a los jóvenes que se quieran dedicar al campo: “Si les gusta el mundo de las vacas y quieren continuar, con ilusión y pasión se llegará muy lejos”.


REBAÑO Y MANEJO
En la actualidad, Mas Bes suma un rebaño de 1.600 cabezas, 650 vacas en ordeño, entre 60 y 80 secas, 880 animales en recría y unos 270 terneros de engorde. De la familia Viñolas trabajan en la granja y en sus líneas de diversificación 8 miembros y dan empleo a unas 17 personas.
Para las productoras diferencian cinco patios en un total de 10.000 m²: posparto, alta producción, inseminaciones, diagnósticos y preñeces avanzadas. Los lotes de posparto y de preparto están en cama caliente con base en serraduras y los demás son cubículos. Otro patio lo dedican a las secas y la recría permanece en otros 7 u 8 lotes, de unos 3.000 m², con cama caliente.
Según indica: “Buscamos que los animales tengan una buena cama y una buena ventilación y comida suficiente en todo momento”. También dan mucha importancia a los protocolos de vacunación para evitar infecciones y que todos crezcan a buen ritmo.
Desde 2014, las siete granjas catalanas que producen leche para ATO poseen la certificación Aenor de bie­nestar animal, entre ellas, por supuesto, Mas Bes.
“Los comederos están diseñados para que los animales puedan salir y entrar con facilidad y el agua de los bebederos está tratada con peróxidos”, señala.
Por una parte, labran con el tractor cada día las camas calientes de los lotes de preparto y posparto y cada dos semanas eliminan la mitad del grosor. Por otra, los cubículos de las vacas son rellenados con compost resultante de la planta de biogás. “Antes de su aplicación está cinco días en un pasteurizador, en el que se alcanzan los 75 grados para eliminar la flora anaeróbica y mesófila, que es la principal causante de las mastitis. Rallamos todos los días los cubículos con una especie de peine acoplado a la pala del tractor y dos veces por semana añadimos una capa de carbonato de calcio para desecar”, explica.
El estrés por calor es otro de los puntos clave que tienen en cuenta para mantener a sus animales con el mayor confort. Tanto es así, que las vacas de preparto y producción cuentan con ventiladores y duchas que se encienden y apagan en función del índice de temperatura y humedad (THI). Compara cómo en “2017 solo tenían este sistema para 200 vacas y ese verano sufrieron 15 abortos de vacas reconfirmadas. A lo largo de 2018 y 2019 colocamos los ventiladores restantes y actualmente tenemos menos de un 1 % de abortos en la granja”.
A mayores, durante los últimos 10 años han ido instalando cepillos rascadores, uno por cada 100 vacas: “Les encantan, las vemos limpias y con el pelo brillante. A menos suciedad, menos infecciones”.
Para la limpieza de las naves, tienen arrobaderas automáticas que funcionan cada 2 o 3 horas, así “se mantienen los pasillos limpios y las vacas no se ensucian tanto”. 


 “Siempre digo a la gente que nos viene a visitar que cargan sus coches con la mierda de las vacas”

PLANTA DE BIOGÁS Y PLACAS SOLARES
Su apuesta por las energías renovables comenzó hace unos 10 años, cuando empezaron a valorar la posibilidad de instalar una planta de biogás con la que gestionar y aprovechar el estiércol de las vacas.
Se construyó a lo largo del año 2011 y fue inaugurada en 2012. “La planta está formada por dos balsas de recepción de subproductos de alimentación, una balsa de mezcla con los purines de la granja, dos digestores de 2 millones de litros y dos motores de combustión del metano para la producción de electricidad”, describe el ganadero.
La planta fermenta el purín y obtiene energía eléctrica del metano producido. Tras esta fermentación conducen los restos al separador de sólidos, la fracción sólida se convierte en compost, para las camas, y la parte líquida la utilizan como fertilizante para sus campos.
El año pasado instalaron la línea de autoconsumo de la granja con la electricidad  de la planta de biogás y también aprovechan el calor que genera el motor para precalentar el agua que se utiliza para la limpieza de la sala de ordeño, los tanques y el agua caliente sanitaria.
La última inversión en este sentido ha sido la instalación hace dos años de paneles solares en uno de los tejados de las naves con una capacidad de producción de unos 100 kW/hora. 

TRES ORDEÑOS EN SALA 
Están realizando tres turnos de ordeño –a las cuatro de la mañana, a las doce del mediodía y a las siete y media de la tarde– en una sala de 32 puntos, 16 de cada lado, con retirada automática y salida rápida.
A esta tarea se dedican dos personas. “Una se encarga de ir a buscar a los animales y de ordeñar a las primeras 8 vacas de cada lado y la otra, de las siguientes 8. Al finalizar el ordeño se limpia con agua a presión tanto la sala de ordeño como la sala de espera”, detalla. 
En su rutina de ordeño, pasan siempre primero las vacas posparto y “durante esta primera media hora hay 3 o 4 personas en la sala para separar los calostros y ayudar a entrar a las novillas recién paridas. Después, se quedan solo las dos personas de ordeño y otra calienta el calostro para darlo a los terneros”, puntualiza Viñolas. 
A mayores, llevan un año apostando por el secado selectivo. Realizan un test de California a todas las vacas que superan las 400.000 células somáticas por mililitro, identifican los cuarterones infectados y aplican el tratamiento únicamente donde es necesario. “El sellado de los pezones lo realizamos con un tapón de bismuto, siempre los miércoles media hora antes del ordeño del mediodía y estamos varias personas para asegurar que el secado se lleva a cabo de manera higiénica y sin estrés”, subraya el ganadero.
Para la gestión de los datos, la sala de ordeño está conectada con el programa correspondiente y los animales están identificados con collares. También llevan podómetros para el análisis reproductivo.
Están logrando una media de producción de 40,2 litros por vaca y día, con unos porcentajes de 3,85 % de grasa y 3,45 % de proteína. El recuento de células somáticas lo mantienen en unas 180.000 cél./ml.


 “El coste de la alimentación de las vacas en lactación supone el 40 % de los ingresos por la leche producida”

EL MENÚ DE SUS FRISONAS
Preparan seis unifeeds al día, cuatro de ellos para producción, uno de ellos para secas y otro para la recría. 
Entre las vacas de producción diferencian dos grupos, las de alta producción –lote de posparto, alta producción, inseminaciones– y las de baja –lotes de diagnósticos y preñeces avanzadas. La ración de baja se compone de 17 kg de silo de maíz, 8 kg de harina de maíz, 7,2 kg de silo de sorgo, 6,8 kg de silo de raigrás, 6 kg de hierba verde, 5,5 kg de bagazo de cerveza, 3,2 kg de soja, 1,8 kg de colza, 1,5 kg de minerales y 1,2 kg de paja. “A la ración de alta producción le añadimos 1,9 kg de un núcleo de soja, maíz y lino para ayudar a las vacas a producir leche en el posparto, les damos energía para su producción, para fomentar su salud ovárica y evitar quistes y para prepararse mejor para su siguiente inseminación”, detalla tras comenzar a darlo solo en posparto e introducirlo, después de los buenos resultados, a la mitad del rebaño. “Se lo quitamos –añade– cuando las vacas se diagnostican de preñez o bajan mucho su producción a más de 150 días en leche”. 
A las vacas secas y a las novillas preñadas desde los siete meses les dan otra mezcla de 12 kg de silo de raigrás, 5 kg de paja, 1,5 kg de colza y 1,4 kg de harina de maíz. Alimentan a las novillas, desde los 8 meses hasta los dos meses antes del parto con una ración compuesta por 7 kg de silo de raigrás, 3 kg de paja, 1,2 kg de colza y 1 kg de harina de maíz.
Los recién nacidos están en boxes individuales y, luego, pasan a grupos de 4 o 5 hasta el destete. “Los tres primeros días toman el calostro de su madre, 3 tomas de 3 litros al día, y, a partir de ahí, beben 7 litros de leche en polvo entre mañana y tarde. En las casetas grupales tienen paja y cereal, para que se familiaricen con la alimentación sólida”, enumera. A las ocho semanas pasan a una toma y a las 10 semanas se les quita la leche. 
Una vez destetados los van cambiando de lote en función de la edad: 3-5 meses, 5-7 meses, 8-10 meses y, finalmente, entran en los patios de novillas para empezar a inseminar con 14 meses de edad si la condición corporal es suficiente. 


CULTIVOS: RAIGRÁS, MAÍZ, SORGO Y ALFALFA
Gestionan un total de 450 ha, 100 ha en propiedad y el resto de alquiler, que destinan a la producción de forrajes para los animales. Además, tienen en vigor contratos en otras 500 ha de agricultores de la zona, que no tienen ganado, para cumplir con el plan de deyecciones de la granja y de la planta de biogás.
Plantan, para ensilar, raigrás inglés e italiano, maíz en aquellas fincas donde pueden regar y sorgo en las de secano. Los campos de maíz los utilizan en invierno para los forrajes de primavera y cada cierto tiempo hacen rotación con alfalfa, un cultivo que dura unos 4 o 5 años.
Han calculado que el coste de la alimentación de las vacas en lactación supone el 40 % de los ingresos por la leche producida: “El menú diario de la ración de producción nos cuesta 9,5 euros”. 
Para optimizar este coste llevan a cabo dos estrategias. Por un lado, utilizan hierba fresca en los unifeed porque aseguran que “6 kg de verde equivalen a 2,5 kg de ensilado” y así se ahorran los costes derivados del ensilaje y el almacenamiento. Por otro lado, utilizan colza para disminuir la cantidad de soja en la ración.  


SU GESTIÓN REPRODUCTIVA
En cuanto a la gestión reproductiva, están consiguiendo 2,1 inseminaciones por preñez de media para vacas, un intervalo entre partos de entre 390 y 410 días y una media de 2,22 partos por animal.
Descubrieron que muchas de sus frisonas llegaban a los 7 meses de preñez antes de los 300 días en leche con producciones superiores a los 35 litros al día y esos datos les hicieron pensar que “se podían mejorar las cifras de producción por lactación y evitar problemas con secados en vacas muy productoras”.
Con la buena detección de celos actual, empezaron a anotar los de las vacas sin inseminar cuando no habían llegado al pico de lactación y a inseminar cuando la producción media semanal hubiese descendido 5 litros de su pico de lactación. Así, desde 2017, han conseguido pasar de 3,5 dosis por vaca preñada a 2,1.
En novillas, no inseminan ninguna hasta que el collar indica un celo de calidad y mantienen una media de 1,45 dosis por novilla preñada. “Las novillas con celos malos se inseminan con angus para evitar que nazcan machos frisones que den problemas en el parto”, apunta.
El intervalo entre partos lo tienen estabilizado entre los 390 y los 410 días, pues buscan “una tarifa plana de partos en la granja de entre 50-70 partos al mes”. La fertilidad de sus vacas no desciende del 30 % en verano y llega al 41 % en invierno y la de sus novillas se sostiene regular entre el 55 y el 60 % a lo largo de todo el año.
A día de hoy, su media de partos por vaca es de 2,22, puesto que tienen una alta tasa de reposición al no poder ordeñar más de 670 vacas por la saturación de los establos. “Ahora mismo tenemos una mayor tasa de eliminación, porque –concreta– queremos conseguir un rebaño más productor y más joven”.


 “Creemos en el trabajo bien hecho, con ilusión, el buen cuidado de los animales y la búsqueda de la mayor eficacia posible”

TOROS CON BUENOS SÓLIDOS, FACILIDAD DE PARTO Y LONGEVIDAD
Todas las frisonas que residen hoy en Mas Bes parten únicamente de cuatro vacas que compraron los padres y abuelos de Joan Viñolas en los años 40. “No hemos comprado ninguna más, el árbol genealógico completo de la granja tiene ahí su origen y vamos acoplando a cada animal el mejor toro”, confirma.
Buscan sementales que ayuden a disminuir las células somáticas, mejoren los sólidos en leche, transmitan buena facilidad de parto y buena longitud de pezones. También priorizan parámetros como buenas patas y mayor longevidad. 
Inseminan a las novillas con semen sexado los tres primeros servicios y, luego, angus si hiciera falta. Mantienen este mismo criterio para las vacas de primera y segunda lactación, salvo que su índice genético o su producción recomiende utilizar angus directamente. Para las vacas adultas ya se utiliza semen convencional los tres primeros intentos y después angus. “Un 30 % de las vacas adultas y de menor producción ya se inseminan directamente con angus, aquellas de las que no queremos guardar descendencia”, concreta.
La mayoría de los toros, de origen americano, canadiense o incluso francés, son genómicos A2A2, aunque también siguen utilizando toros que no cumplan estos requisitos si sus pruebas salen buenas y las vacas preñan bien, como es el caso de Alphabet o Pursuit.
Recuerdan algunos con hijas especiales como Jarmon, Euclid, Rubicon o Pepsi RF. Este año han empezado a utilizar toros polled para no tener que descornar a las terneras.
La media ICO de la explotación es de 3.528 puntos y su última calificación se mantuvo en los 80 puntos de promedio.


SUS PILARES: CARIÑO, DEDICACIÓN Y EFICACIA
Tras más de 150 años de historia, en esta ganadería catalana consideran que los pilares fundamentales deben mantenerse en “seguir creyendo en el trabajo bien hecho, con cariño, dedicación e ilusión, el buen cuidado de los animales y la búsqueda de la mayor eficacia posible”. 
Joan Viñolas añade que se debe apostar por un buen ambiente de trabajo en la familia y con los trabajadores de la granja y que sus últimos pasos, desde que han desarrollado tanto la diversificación de su proyecto, están centrándose en darse a conocer y divulgar la faena que hace el sector primario en cuanto a la producción de alimentos, especialmente en su caso, en la producción de leche y de carne de alta calidad para el consumidor.