EN LA GRANJA I GRANXA PAZOS (MAZARICOS, A CORUÑA)

Ganadería de nueva creación y de crecimiento estratosférico

Es la definición que se nos viene a la cabeza después de visitar Granxa Pazos, un negocio dedicado a la producción lechera que parte de la unión de tres familias y que encabeza a día de hoy Marcos Alvite, quien decidió cambiar su empresa de electricidad y su vida en Santiago por apostar por su tierra y la creación de una familia con mayor calidad de vida. Ver en Vaca Pinta 43.

Localización: Mazaricos (A Coruña)
Propietarios: Jesús Otero, Guadalupe Pita, Marcos Alvite, Silvia González, Rocío Alvite y Javier Carreira
N.º total de animales: 522
Vacas en ordeño: 252
Media de producción: 40,7 litros/vaca/día
Porcentaje de grasa: 3,73 %
Porcentaje de proteína: 3,55 %
Venta de la leche: Entrepinares

Solo seis años han pasado desde que los socios de Granxa Pazos fundaran la sociedad y pusieran en marcha una nueva ganadería de vacas lecheras en la localidad coruñesa de Mazaricos.

“Todo surgió gracias a la unión de tres familias de la zona. Dos de las partes me lo propusieron a mí y, tras casi un año sin dormir, me tiré a la piscina sin saber si había agua”, recuerda entre risas Marcos Alvite, quien nos abrió las puertas de su negocio.

Tenía una empresa de electricidad en Santiago y la vida asentada con su pareja, Silvia González, en la capital gallega, pero la propuesta de los vecinos, la situación de su madre, con tan solo 14 vacas en pastoreo, y la idea de formar una familia ganaron peso a la hora de decantarse por vender su parte de la empresa, volver a sus orígenes y apostar por una explotación lechera con la que aprovecharía sus tierras.

“La empresa me iba bien y vivíamos en Santiago, una ciudad que nos gusta mucho, pero Silvia y yo hablábamos muchas veces de que, si criábamos allí a los hijos, llegaría un momento en el que irían al colegio, harían allí sus amigos y la posibilidad de que mantuvieran vínculo con esto iba a ser muy pequeña”, a lo que añade que la ayuda de su madre sería muy buena y que la comodidad y la calidad de vida aumentarían.

Ordeñan 252 vacas con una media de producción de 40,7 litros por animal y día

Tomada la decisión y sin saber nada de vacas en sistema intensivo, Marcos reconoce que en el primer mes de trabajo perdió siete kilos, “aprendí a marchas forzadas y con la ayuda indispensable de los técnicos y veterinarios, que me enseñaron todo y me hicieron muchas veces de psicólogos”.

La tranquilidad, que pensó que iba a ser positiva, también comenzó a pesar y el ganadero habla de que, “acostumbrado a tener mucha relación con la gente en el ámbito laboral, echaba mucho de menos ese contacto y la tranquilidad se convirtió en algo abrumador. Ese aspecto de las relaciones sociales me costó, pero la llegada de la pandemia me ayudó a ver el lado bueno de todo esto. Si la hubiera tenido que pasar en un piso, sería un suicidio”.

Los inicios fueron duros, con 105 vacas en ordeño, algunas secas y muy poca recría, que entraron en las instalaciones en noviembre de 2017. “Eran los animales que juntamos de las tres granjas socias y a partir de aquí comenzamos a comprar para poner la ganadería al 100 %”, indica.

A los dos años, tuvieron la primera visita de Queserías Entrepinares, pues le habían hecho la solicitud para suministrar la leche, y en aquel momento no pudieron incorporarse a la industria: “Nos pedían una entrega diaria de 10.000 litros y en aquel momento no lo alcanzábamos”.

Motivados por esta petición, dieron el paso de ampliar las instalaciones y continuar comprando cabezas hasta llegar al día de hoy, en el que están ordeñando unas 252 productoras de un rebaño total de unos 522 animales.

Con una producción anual media de 40,7 litros por vaca y día, con unos porcentajes de grasa de 3,73 % y de proteína de 3,55 %, le entregan la leche, ahora sí, a Entrepinares y están cobrando un precio de 0,49 €/litro, aunque “la tendencia que nos comunicaron es que en enero y febrero llevaríamos una bajada hasta 0,48. Veremos a ver cómo evoluciona el mercado”, afirma.

“La idea de fijar dos turnos vino un poco derivada de poder presentar ofertas de empleo atractivas”

LA GESTIÓN DE PERSONAL, UNO DE LOS PUNTOS MÁS COMPLEJOS

De los seis socios que conforman la sociedad, trabajan en la ganadería solo tres, Marcos, Silvia y Javier, y a mayores están contratadas seis personas más.

Los turnos de trabajo se reparten en dos, el de mañana y el de tarde. “Somos nueve trabajadores, cuatro en cada turno y yo, que me centro más en la gestión y cubro además las bajas y las vacaciones”, apunta Alvite.

La búsqueda de trabajadores es para Marcos, como lo es para el resto del sector, uno de los retos más importantes. “La idea de fijar turnos vino un poco derivada de poder presentar ofertas de empleo atractivas”, indica al considerar que todas las empresas que lo rodean son competidoras a la hora de seleccionar personal y “nosotros también debemos proporcionar algo medianamente bueno y atractivo”.

A mayores, cree complicada la propia gestión del personal contratado. “Hay que tener muy en cuenta –señala– el carácter y las habilidades de cada uno a la hora de diseñar los diferentes equipos de trabajo, para que estén compensados”.

INSTALACIONES CON POCA DENSIDAD

Los animales de Granxa Pazos están distribuidos en tres localizaciones diferenciadas: la nave principal, donde están las vacas de producción, las secas, las vacas a punto de parir y la recría hasta el destete; otra nave con novillas a partir de 12 meses, y una tercera con la recría destetada hasta los 11 meses.

Para las secas tienen 62 cubículos, porque suelen moverse entre 20 y 30 secas más las novillas preñadas; en el lote de baja y de media producción tienen 96 cubículos y, como máximo, 90 vacas en cada uno y en el lote de alta cuentan con 64 cubículos y, normalmente, no más de 60 vacas.

granxa pazos
La orientación del establo favorece la correcta ventilación y que los animales apenas muestren síntomas de estrés por calor

“Intentamos tener siempre en torno a un 5 % de camas libres, porque comprobamos que vender aquellos animales que no están siendo rentables y dejar más espacio a los que realmente nos están produciendo nos hace obtener mayores beneficios”, asegura Marcos.

Manteniendo una densidad menor en el establo consiguen un retorno económico por las ventas, un aumento en la producción y un mayor descanso y tranquilidad de su rebaño.

Todos los cubículos de la nave principal tienen camas de arena, que limpian y airean dos veces al día en el momento de los ordeños. En la recría más pequeña y en la zona de preparto se decantan por la cama caliente de paja y en la nave del resto de la recría las camas tienen colchoneta con carbonato y serrín.

La limpieza de los pasillos la realizan con arrobaderas de cable que recogen todo el purín hacia dos fosas cubiertas de 6 millones de litros, en la nave principal, y de 900.000 litros en la granja de la recría.

En cuanto a la gestión de las camas calientes de paja, Alvite asegura que “no supone ningún problema”. Utilizan un producto que acelera la descomposición de la materia orgánica, incluso reduce olores, y “conseguimos unas buenas características del purín, lo que facilita bastante el trabajo”, dice.

“Intentamos tener siempre en torno a un 5 % de camas libres”

Vacían las fosas completamente para enriquecer sus tierras antes de echar el maíz y “no nos produce ningún tipo de obstrucción en la maquinaria ni nada”, destaca.

En cuanto a los comederos del establo principal, Alvite subraya una particularidad de su granja: “La mayoría suele tener un pasillo central y en este caso tenemos un comedero en cada lateral y el espacio de camas en el centro, lo que hace que haya menos cornadizas que número de animales y nos obliga a tener comida siempre disponible”.

Las productoras necesitan poder rotar continuamente sus sitios para llegar al alimento, lo que implicaba estar arrimando la ración casi día y noche. Como era algo bastante difícil, solucionaron este detalle con un robot arrimador de comida, “que les mantiene siempre la alimentación a su alcance”.

Los comederos están cubiertos con resina, ya que los socios de Granxa Pazos, después de valorar la resina y el acero, decidieron que la resina sería mejor: “El acero es mucho más resbaladizo con la humedad y a la hora de barrer o de arrimar la comida se podrían levantar más fácilmente sus partes. Con la resina evitamos estos dos aspectos”.

Para los bebederos calculan 8,5 centímetros por vaca, los limpian dos veces al día y el agua la mantienen en una temperatura idónea, que no sea muy fría, gracias “al enfriador de placas por el que pasa la leche. La temperatura que le quita a la leche para ir al tanque la aprovechamos para atemperar el agua y así evitamos problemas digestivos y que el consumo sea menor”.

Para mayor bienestar, las vacas cuentan con varios cepillos rascadores en cada grupo y en lo que respecta a la ventilación, Marcos Alvite describe la zona como “de temperaturas bastante suaves”. La nave no tiene paredes exteriores y su orientación facilita una buena ventilación durante todo el año.

“En estos años –indica– he comprobado que pueden venir días muy puntuales o una semana, como mucho, en pleno verano de mucho calor y en esos días sí que puede bajar un poco la producción, pero es algo que enseguida recuperamos”. De hecho, recuerda como en 2023 el mes de mayor producción fue julio, con 42,2 litros medios por vaca y días de mucho calor.

En cifras de reproducción tampoco notan cambios trascendentales. Entonces “aunque siempre se podría hacer algo para esos días puntuales, son inversiones tan fuertes que de momento preferimos continuar así”.

Donde sí colocaron varios ventiladores con aspersión de agua fue en la sala de espera para el ordeño, ya que “en esa área y en ese momento, en el que se aglutinan muchos animales, sí que nos parecía necesario ayudarles con este sistema”.

DOS ORDEÑOS Y SECADO SELECTIVO

Realizan dos ordeños, a las 5:30 h y a las 17:00 h, en una sala 2x12. El ordeño dura aproximadamente tres horas y se encargan dos personas en cada turno. “Hacerlo una persona sola sería poco adecuado, porque se alargarían mucho los tiempos de espera y de colocación”, valora Alvite.

Con las funciones de cada trabajador perfectamente protocolizadas, llevan también varios años con el secado selectivo. “Lo implantamos antes de que fuera una obligación y sí recuerdo que teníamos un poco de miedo”, admite.

Amparándose en que el recuento celular era muy bajo, siempre inferior a 100.000 células somáticas por mililitro, decidieron dar el paso y además de manera definitiva. Según dice, “no empezamos progresivamente, fuimos a cañón y no causó ningún tipo de problema”. De los beneficios destaca “el cumplimiento de la ley y el ahorro en antibióticos”.

De cara al futuro, la idea del tercer ordeño está ya barajándose en la mente de Marcos y de sus socios, porque ven que “hay muchas vacas de alta producción que están en los 46 o 48 litros de media” y que necesitarían de un tercer ordeño, pero para eso “debemos contar con más personal o decantarnos por otro tipo de sistema de ordeño. Es algo que siempre se pone encima de la mesa en nuestras conversaciones, pero de momento no valoramos seriamente”.

EL CICLO DE LAS RACIONES

Todas las terneras que nacen en Granxa Pazos se alimentan los primeros meses de varias tomas de leche. “La primera semana toman en torno a seis o siete litros y después se les va subiendo gradualmente de quince en quince días hasta que llegan a tomar nueve litros en tres tomas”, indica Marcos.

Esta primera etapa están en boxes individuales y al mes y medio, más o menos, pasan a lotes con cornadiza y cama caliente de 8 o 9 animales. Comienza el destete poco a poco y se les incorpora comida de vacas de lactación y un poco de paja, “según dicen, la paja estimula mejor el rumen y se van habituando a la comida de las vacas de leche”, añade. La bajada de leche es progresiva hasta los 74 días, aunque hay veces que “llega hasta los 84 o 86 días, dependiendo de la condición corporal”.

Luego, pasan a otro grupo de 12 cabezas, también con cama caliente y comida de vacas de leche y paja, hasta los cuatro meses y medio. Continúan pasando los meses en lotes de 15 con la misma comida y a los siete meses se agrupan en un lote más grande de unas 30 o 40 terneras con el mismo sistema y la misma alimentación, pero con una zona exterior.

Las raciones de producción constan principalmente de cinco ingredientes: silo de maíz, silo de hierba, bagazo, colza y concentrado

“A los 11 o 12 meses pasan a una zona de la nave con cubículos donde les colocamos los collares de monitorización para la detección de celos y a los 13-14 les hacemos la primera inseminación”, resume el ganadero. En esta fase les cambian la comida, “porque si no engordarían demasiado”, y pasan a comer 24 kg de silo de hierba, 2 kg de paja y 1 kg de concentrado hasta que finalmente quedan preñadas.

Las novillas preñadas comen una ración compuesta por 8 kg de silo de maíz, 6,5 kg de paja, 1,5 kg de colza y 1 kg de concentrado y cuando les faltan dos meses para parir ya se pasan para la nave principal, al lote de vacas secas, donde comen 8 kg de silo de maíz, 8,5 kg de paja, 1,5 kg de colza y 1 kg de concentrado.

Para las vacas de producción preparan dos raciones diferenciadas. Por un lado, para los lotes de alta y de media producción, que casi consideran de alta a los dos, realizan un unifeed con 40 kg de silo de maíz, 6 kg de silo de hierba, 8 kg de bagazo, 6 kg de colza, 0,5 kg de paja y 7 kg de concentrado. Por otro lado, a las de baja les hacen una ración de 43 kg de silo de maíz, 6 kg de silo de hierba, 8 kg de bagazo, 5 kg de colza, 0,5 kg de paja y 5 kg de concentrado.

135 HECTÁREAS

De las 135 hectáreas que manejan, 92 de ellas propias, cuentan con 5 ha demasiado húmedas a las que solo pueden acceder en verano para hacer los cortes de hierba. El resto las rotan entre hierba y maíz.

“La producción de maíz en estos últimos años fue muy buena, por lo que cultivamos 90 ha y el resto quedó a pradera permanente, con una mezcla de raigrás inglés, diploides, tetraploides y festuca, que nos aporta cortes cada 35 días con mucha proteína”, explica Marcos.

Estos buenos resultados del maíz los anima a recortar 10 ha más para este año que viene y cuentan echar solo 80-85 ha a maíz para quedarse con 45-50 a hierba y así poder sacar más cortes de hierba, pues “con la hierba andamos siempre un poco más escasos y nos interesa a nivel proteico y digestivo, además la recría consume mucha”, matiza.

En los cultivos de hierba también sembraron 18 ha de mezclas de leguminosas con veza para cumplir con los criterios exigidos por la PAC.

Alvite se considera privilegiado por tener las fincas concentradas y “el 100 % de ellas en un radio de un kilómetro y medio con centro en su granja”. A nivel logístico pueden concertar muchos servicios externos a precios muy razonables. Así, contratan prácticamente todos los trabajos, “hacemos el abonado de los campos, la aplicación de fitosanitarios y también la mayoría de las labores que implica el purín. Para el resto, llamamos siempre a empresas que nos echan una mano”.

LITROS, FERTILIDAD Y SALUD

La compra de tantos animales para la puesta en marcha de la ganadería provocó que el rebaño de Granxa Pazos fuera un grupo muy poco homogéneo y que finalmente Marcos se decantara por genotipar a todos sus ejemplares para comenzar a hacer una selección genética mucho más precisa.

“Mejorar la producción, en líquido y sólidos, buscar que la fertilidad fuese lo más positiva posible, y conseguir unos rasgos de salud más altos” son los tres objetivos que gestiona ahora mismo. “Busco vacas correctas, sin obsesionarme con las calificaciones ni los tipos”, añade.

En su selección genética buscan mejorar la producción, en líquido y sólidos, la fertilidad y los rasgos de salud

Para la detección de celos utilizan los collares de monitorización tanto en las vacas como en las novillas: “Conseguíamos una tasa de preñez muy buena y por eso decidimos incorporarlos también en la recría”, remarca.

A mayores, les facilitan mucho el trabajo diario y con los datos de ingesta, rumia y descanso detectan rápidamente anomalías en la producción o posibles problemas de salud en sus animales.

“Compramos las dosis de los toros exclusivamente a una casa americana y normalmente apostamos por los genómicos, para un progreso más rápido aun asumiendo un poco más de riesgo”, admite.

Según los valores de los genotipos, utilizan semen sexado en todas aquellas vacas que quieren recriar y en el resto, semen de carne, angus en un 90 % de las veces. El semen convencional es casi inexistente en esta granja.

“Con este sistema sabemos de qué vacas queremos descendencia y, cuando preñan, como norma general obtendremos hembras. El cruce con angus nos aporta animales con un valor bastante bueno para la venta. Es una estrategia buena”, cree.

MÁS CALIDAD DE VIDA

Nuestra entrevista con Marcos finaliza hablando de futuro, de un futuro que califica incierto por la situación del mercado, pero en el que tiene muy claro lo que quiere: “Mejorar las producciones, estabilizar el rebaño y lograr mejor calidad de vida para todos, pero para mí en especial, porque veo todo muy dependiente de mi persona”.

 

Carlos Noya
Carlos Noya. Asesor de Calidad de Leche (Seragro SCG)
“Los dos factores más ventajosos del secado selectivo son la tranquilidad y la simplificación del trabajo”

¿Cómo ha sido su trayectoria como veterinario?
Me licencié en Veterinaria en el año 2000 por la Universidad de Santiago de Compostela y los primeros ocho años de mi carrera los dediqué a la clínica de vacas, principalmente.
Ahora, ya llevo 17 años especializado en control de calidad de leche y salud de ubre en las explotaciones de vacuno, fundamentalmente en Galicia.

Dedica también parte de su tiempo profesional a la faceta investigadora. ¿Es así?
Sí. Desde que estoy centrado en trabajar en calidad de leche y salud de ubre, he colaborado con diferentes laboratorios y asociaciones que se dedican a este ámbito de la producción. Además, participo en dos grupos de trabajo de calidad de leche: en el grupo de mamitis de técnicos de Calidad de Leche de España del Laboratorio Boehringer y en el grupo de Calidad de Leche también nacional de Laboratorios Zoetis. Damos diferentes formaciones, colaboramos y publicamos diferentes artículos técnicos en cualquiera de estos dos ámbitos. 
Después también he presentado varios estudios en congresos nacionales e internacionales y colaboro habitualmente con el Conselho Português de Saúde do Ubre. Lo que hago es exponer diversos estudios con datos y análisis de mi trabajo diario. Uno de los últimos fue dirigido al Congreso Mundial de Anembe. Supongo que lo aceptarán y allí estaré.

Ha sido, hasta hace poco, coordinador de la sección de Calidad de Leche de Seragro durante 10 años e impulsó a lo largo de ese tiempo ciertas certificaciones. ¿Por qué las creyó necesarias?
La primera certificación que pusimos en marcha fue la que titulamos como Guías Correctas de Higiene y Manejo en las Explotaciones, la primera que hubo en España y la primera que las industrias lecheras empezaron a exigir a las granjas.
A raíz de eso empezamos a trabajar intensamente en el ámbito de las certificaciones de bienestar animal basadas en el Protocolo Welfare Quality, que es lo que más se demanda ahora y prácticamente todas las industrias lecheras exigen, e incluso priman, en las explotaciones que son proveedoras.
Siempre lo creí interesante, porque es un tema que ayuda a mejorar las explotaciones. Si partimos de un buen confort, de un bienestar animal correcto, todos los ámbitos de la producción se van a potenciar mucho más. 
Ahora estamos poniendo nuestro foco en cómo se puede hacer una certificación en relación a la huella de carbono. Creo que por ahí puede haber mucho campo de acción en los próximos años.

¿Cómo han ido cambiando las explotaciones ganaderas en todos estos años?
La evolución de las explotaciones en estos últimos años es abismal y claramente positiva. Si volvemos la vista atrás 10 o 15 años, la calidad de leche no tiene nada que ver con lo que es ahora, ni las explotaciones, ni el manejo, ni nada.
El cambio fue muy positivo gracias a nuestro trabajo y gracias al gran esfuerzo de los ganaderos. Nosotros, como asesores, fuimos inculcando ciertas maneras de trabajar y ciertas pautas de manejo, pero, al final, el ganadero es quien tiene que colaborar con todo ello.
Gracias a este conjunto, la calidad de leche, la incidencia de mamitis y la salud de ubre no tienen nada que ver.

¿De qué manera ha ayudado en este proceso la irrupción de las nuevas tecnologías y de los sistemas de monitorización?
Estos sistemas, tanto en granjas robotizadas como en aquellas con salas convencionales, nos suministran una serie de datos que nos sirven en el día a día para controlar mucho mejor la incidencia de cualquier patología.
Cuando yo empecé, prácticamente contábamos con los datos del control lechero una vez al mes y con las muestras de tanque del Laboratorio Interprofesional, pero hoy en día, con todos los sistemas de monitorización presentes en las granjas, tenemos una visión mucho más inmediata y concreta del día a día de cada explotación. 
Además, desde que empecé a trabajar en calidad de leche, siempre fui un gran defensor de la prevención. Los problemas hay que prevenirlos antes de que sucedan. Una vez que se desbordan, es mucho más difícil resolverlos. 
Nuestro trabajo está basado fundamentalmente en la prevención y con estas tecnologías podemos desarrollar nuestro trabajo mucho mejor. Evidentemente, si contamos con más información y con más datos, podremos anticiparnos de manera más fácil.

¿En qué materias se está profundizando hoy en día?
Se trabaja en todos los temas, pero algo en lo que se insiste intensamente desde hace unos años es en la disminución del uso de antibióticos y la aplicación del secado selectivo.
Otro asunto que está causando mucho interés y en el que también me estoy formando es en el análisis de datos. Tenemos una gran cantidad de datos, pero si no los sabemos filtrar y manejar, no podemos sacar correctas conclusiones.

¿Cómo cree de importante y necesario este tipo de programas de calidad de leche en las granjas?
Creo que un asesoramiento en calidad de leche, como en cualquier otro ámbito de la producción, es necesario y todas las granjas deberían contar con él, porque, si tienes un técnico o un asesor que te está diciendo cómo tienes que hacer las cosas, siempre es más fácil anticiparse a los problemas y realizar las tareas de manera correcta.
Aparte, cada vez hay más temas legislativos que cumplir y la mamitis y la calidad de leche tienen un impacto económico muy grande en las granjas. 
Cuanto más asesorados estemos, habrá menos mamitis, mejor calidad de leche y todo ello supondrá mejores resultados del negocio a nivel económico.

Si nos centramos en Granxa Pazos, ¿desde cuándo la está asesorando y por qué?
En Granxa Pazos comencé a trabajar hace tres años y la verdad es que no había una problemática grave.
La granja en aquel momento estaba creciendo, había comprado muchos animales y, a raíz de las auditorías de bienestar animal, necesitaba organizar los protocolos en la sala de ordeño. Además, implantamos el secado selectivo, incluso antes de que fuera obligatorio por legislación.
Los criterios que uso para hacer el secado selectivo en esta ganadería son la incidencia de mamitis clínica y los recuentos de células somáticas de los últimos tres meses. Aquellas vacas que no hayan tenido esta patología y no hayan registrado recuentos superiores a 200.000, llevan simplemente un tapón sellador.
Dado que la salud de ubre en esta explotación es excelente, se están secando con antibióticos de secado solamente el 15 % de los animales. 

¿Qué beneficios aporta el secado selectivo a las ganaderías? 
Antes de nada, cumples con la legislación vigente. A nivel económico no creo que se note mucho, pero el mayor beneficio es la tranquilidad de ordeñar esas vacas posparto, con las que garantizas que no hay residuos de antibióticos en tanque. No tienes que estar esperando y mirando vaca por vaca para saber cuándo puede servir su leche. 
Desde mi punto de vista, los dos factores más ventajosos que tiene este sistema son la tranquilidad y la simplificación del trabajo.

¿Qué protocolos les está recomendando para una buena calidad de leche? 
La calidad de leche está influenciada por todo lo que sucede en una granja. Yo hago visitas mensuales y controlo todos los puntos críticos que puede haber para que no haya mamitis o que no empeore la calidad de la leche.
En cuanto a las rutinas de ordeño, hago formaciones periódicas con el personal de ordeño para que se mantengan los mismos protocolos y se garantice así un ordeño eficiente y en buenas condiciones para no deteriorar la salud de ubre.
Realizo también chequeos periódicos de la máquina de ordeño, para comprobar que todo funcione correctamente, y después verifico todos los demás factores, como pueden ser el estado de las vacas, la limpieza, las camas, la densidad del establo, si hay sobrepoblación o no, o todo lo relacionado con la alimentación y con la producción de forrajes, tanto de maíz como de hierba. 
Es necesario controlar periódicamente el estado de los silos, para que estén bien conservados y no haya zonas deterioradas que terminen en la ración de los animales. También recomiendo una gestión adecuada del agua.
Si algo no funciona correctamente, debemos corregirlo y anticiparnos a posibles errores y problemas.  

Por último, ¿está intentando mejorar algún aspecto concreto en Granxa Pazos?
La calidad de leche en esta granja es excelente. Todos los meses está por debajo de 100.000 células somáticas en tanque y la incidencia de mastitis es prácticamente residual. El año pasado se trataron solo cinco vacas con antibiótico.
Es un ejemplo de que trabajando con buenas rutinas se puede conseguir que no haya incidencia de mamitis en una explotación.
Es una ganadería que funciona muy bien, con datos muy buenos y lo que queremos es mantenernos así.