La profesora asociada de Medicina Ambulatoria y de Producción en la Universidad de Cornell (Estados Unidos) Jessica McArt visitó recientemente nuestro país para ofrecer una serie de conferencias centradas en el periodo de transición en vacuno lechero. Sobre las claves de manejo en esta fase conversamos con ella en esta entrevista en Vaca Pinta 38.
En uno de sus últimos artículos, mencionó que algunos de los mayores problemas que afectan a la salud de las vacas ocurren justo después del parto. ¿Cuándo comienzan esos desafíos?
Estos desafíos –referentes a la energía, las proteínas y los macrominerales– que enfrentan las vacas los veremos principalmente después del parto, pero realmente comienzan en la semana antes. Por ello, debemos tener cuidado durante ese tiempo, asegurarnos de prevenir.
¿Cuáles son las consecuencias de esos problemas?
Las vacas que no se adaptan tienen más probabilidades de desarrollar enfermedades, por lo que es posible que tengan una producción de leche baja o resultados reproductivos inferiores y podrían abandonar el rebaño antes. Por lo tanto, es una etapa realmente importante.
¿Cuáles son los puntos clave en los que deberíamos trabajar para ayudar a las vacas durante este período?
Creo que tenemos que asegurarnos de que las vacas estén en las mejores condiciones posible. Es necesario que estén cómodas y que reciban una buena alimentación. Debemos garantizar que hagan una buena transición a la lactación, que tengan mucho espacio para acostarse y para comer y que tengan una ración bien formulada.
Desde la perspectiva del ganadero, ¿cuáles son los indicadores clave de rendimiento que se deben evaluar en granja para verificar si la transición de la vaca es exitosa o no?
Una de las cosas que podemos monitorizar a lo largo del tiempo es la primera fase de la lactación, así como la producción de leche. Cuánto están produciendo en dos semanas, en cuatro, en ocho… En general, si las vacas están bien, producirán más leche. También es importante observar la incidencia de enfermedades para saber cómo están afectando la cetosis, la metritis, el desplazamiento del abomaso... Todas estas cuestiones pueden ayudarnos a obtener una idea de si las vacas están haciendo o no una buena transición.
¿Y desde la perspectiva del nutrólogo?
El nutrólogo también puede desarrollar una serie de rutinas para ver los resultados en leche. Es posible analizar determinados datos para ver cómo de bien lo están haciendo estas vacas en transición. Es necesario usar esos datos para asegurarse de que la ración esté formulada adecuadamente.
Durante los últimos diez años, muchos ganaderos y veterinarios han implementado programas de monitoreo de cetosis en las ganaderías. Sin embargo, todavía hay dudas en cuanto a tiempos y protocolos. ¿Cuál es su recomendación?
Determinados procesos se están haciendo de distintas formas. Recomiendo testear a las vacas mensualmente, al menos en las primeras dos semanas de lactación, pero poniendo el foco en las de tres a nueve días en leche, porque esas son las que, si son cetósicas, tienen más enfermedades y producen menos leche. Por ello, tanto realizar la prueba en sangre una vez o dos a la semana como apostar por algunos de los nuevos métodos de monitoreo a través de la leche son buenas iniciativas.
Otro tema controvertido es cómo evaluar la hipocalcemia en granja. ¿Tiene alguna directriz al respecto?
Dedico mucho tiempo a la hipocalcemia. Es bastante fácil medir el nivel de hipocalcemia clínica porque podemos contar cuántas vacas están afectadas. Para medir la hipocalcemia subclínica cada vez hay más trabajos recientes que indican que si las vacas son hipocalcémicas en el parto o al día siguiente, no es un problema. Pero si lo son a los tres o cuatro días en leche, a esas vacas no les está yendo bien. En mis rebaños, me gusta analizar el calcio en la sangre a los cuatro días en leche para evaluar cómo están haciendo la transición a la lactación.
¿Qué papel podría tener el Control lechero en el futuro en cuanto a esta evaluación?
Hay muchas oportunidades para que el Control lechero tenga más presencia en granja, especialmente en lo que se refiere a vacas en principio de lactación. Aunque el monitoreo una vez al mes está bien, si pudiéramos hacerlo todas las semanas, aprenderíamos mucho más sobre esas vacas. Creo que el Control lechero tiene una gran oportunidad para crear valor en nuestras granjas mediante el uso de algunas de las nuevas tecnologías lácteas, así como también dando orientación en lo que se refiere al período de transición.
En concreto, ¿cómo puede el Control lechero ayudar tanto a los ganaderos como a los veterinarios a monitorizar y evaluar la transición?
Un problema que tenemos con algunos de los métodos de monitoreo de leche es que hay un exceso de datos. A la hora de monitorizar, es importante determinar lo que es esencial para el ganadero, para el nutrólogo y para el veterinario, y trabajar en equipo para presentar los datos de manera que proporcionen información útil que nos digan si lo estamos haciendo bien y dónde podemos mejorar.
EXPERIENCIA EN GRANJAS GALLEGAS
Durante una visita a nuestro país en el mes de marzo, la doctora McArt tuvo la oportunidad de conocer varias granjas gallegas, que “están muy por encima de la media, son muy buenas ganaderías, en las que se ve que las vacas están muy felices”, valoró. La limpieza, así como la actitud del personal, fueron factores también destacados para la estadounidense que, si bien aseguró que no tenía nada que reprochar en cuanto a manejo e instalaciones, sí recordó que “siempre se puede hacer mejor, y he podido comprobar que cada negocio tenía distintos detalles en los que se estaba enfocando”.
En lo que se refiere a las grandes diferencias entre las ganaderías estadounidenses y las gallegas, explicó que, si bien las de aquí tienen un tamaño muy correcto, lo habitual en Estados Unidos es ver negocios con un mayor volumen de cabezas. “Todavía tenemos muchas granjas pequeñas, pero por lo general allí son más grandes”.
Otro punto destacado para esta investigadora fue la robotización: “Creo que Galicia en particular es pionera en la adopción del ordeño robótico; allí estamos empezando a ver esta práctica también en algunos de nuestros rebaños más pequeños, pero no en tantos como aquí”, expuso.
Recientemente, ha publicado un artículo sobre cómo utilizar las TIC para predecir e interpretar la pérdida durante el embarazo a partir de los datos de actividad en vacas holstein. ¿Puede explicar los datos más destacados de este estudio?
Fue una investigación realizada por un estudiante que asesoré, Dan Lynn. En ese trabajo, tomamos datos de la actividad diaria de una granja y estudiamos si vacas preñadas abortaban o no. La pregunta era la siguiente: ¿podríamos usar un método de bioinformática para determinar cuándo esas vacas abortaron antes de que lo detectase el sistema de alerta de actividad? La respuesta fue que sí había ciertos patrones que nos permitirían saber antes que estas vacas habían abortado. Creo que la parte fundamental de eso es que, aunque cada vez tenemos más empresas que proporcionan nueva tecnología, muchas veces no sabemos cómo funciona. Es realmente importante que validemos todos estos métodos para asegurarnos de que son precisos y nos brindan información lo antes posible.