Una de las novedades más destacadas del XXV Congreso de Anembe, que aconteció a finales de mayo en León, se basó en la celebración de dos mesas redondas con ganaderos. En una de ellas, cuatro productores del sector lechero explicaron qué esperan de sus veterinarios en un futuro cercano. Nosotros pudimos charlar con todos en profundidad sobre las temáticas que abordaron en la jornada, así como conocer sus opiniones sobre el asunto y los casos concretos de cada uno de ellos. Lo vemos en Vaca Pinta 41.
María Guadalupe Prado, José María Pont, Víctor Rodríguez y José Vilariño fueron los cuatro participantes de una de las dos mesas redondas que tuvo lugar en el XXV Congreso de Anembe, en la capital leonesa, del 24 al 26 de mayo. Así, estos productores del sector lechero compartieron diferentes enfoques y pareceres sobre el papel de los técnicos en las ganaderías de cara al futuro.
Esta actividad, totalmente innovadora en la historia de los congresos de Anembe, se llevó a cabo con el objetivo de dar un giro a la hora de enfrentarse a las problemáticas que surgen en las ganaderías por parte de los veterinarios. De esta forma, en lugar de intentar buscar soluciones únicamente teniendo en cuenta los criterios de los clínicos, la idea pasaba por recurrir al punto de vista de ganaderos de distintas zonas de España y darles voz para, entre todos, poder llegar a conclusiones factibles y útiles con el fin de dar un cambio que beneficie al sector en general.
Durante la celebración del congreso tuvimos la oportunidad de conversar con estos cuatro relatores para conocer más en profundidad sus circunstancias y perspectivas. María Guadalupe Prado, de SAT Arealba, en Vilalba (Lugo), puso el foco en la importancia que tienen las Administraciones a la hora de conseguir avances y mejoras y que, por tanto, deben tomar parte en el asunto e implementar alguna modificación que pueda ser positiva para el sector. Directamente desde Granja San José, situada en Tamarite de Litera (Huesca), José María Pont resaltó, entre otros aspectos, la importancia de una fuerte unión entre todos los trabajadores. Víctor Rodríguez forma parte del equipo de SAT Rote (Zamora) y una de las propuestas que nos comentó se centraba en que los técnicos podrían gestionar ellos mismos las explotaciones que, por falta de relevo generacional, están a punto de desaparecer, para así asegurar su continuidad. Finalmente, José Vilariño, en representación de As Travesas Agropecuaria, en Carral (A Coruña) indicó que, al remate del encuentro, a pesar de las variadas posiciones y las distintas circunstancias de los cuatro participantes, las conclusiones a las que llegaron fueron bastante similares. A continuación, recopilamos las opiniones de estos productores con la finalidad de que, entre todos, se asegure el futuro del sector al aplicar cambios y medidas que resulten positivas.
FALTA DE UNIÓN EN LAS ADMINISTRACIONES
SAT Arealba es la ganadería familiar de la que Lupe Prado forma parte. Esta nació en 2006 y, actualmente, poseen un total de 125 vacas en ordeño que producen 38 litros al día. En cuanto a calidades, anotan una media de 3,87 % de grasa y 3,37 % de proteína.
En esta granja disponen de una sala de ordeño trasera 2x10 que utilizan dos veces al día y cuentan con la ayuda de dos empleados para realizar todas las tareas relacionadas con la ganadería. El trabajo de campo lo tienen externalizado: manejan 69 hectáreas de hierba. Actualmente, desde hace dos años, compran todo el maíz.
Prado nos contó que en su granja toda la plantilla está muy cohesionada, aspecto que ve necesario para el trabajo entre veterinarios y ganaderos: “Trabajamos con seis equipos externos de nutrición, reproducción, calidad de leche, gestión económica, clínica y podología. Nos reunimos asiduamente” −añadió−, “para tratar problemas y todos respetamos nuestros criterios para poder así solucionar con eficacia los contratiempos. En ese aspecto, yo me siento muy satisfecha”.
La ganadera considera que el problema no reside en la parte técnica, sino en las nuevas legislaciones que parten de las Administraciones: “Creo que carecen de profesionales que sean conscientes de la realidad que tenemos ahora mismo en el campo. El problema más grave está hoy en las Administraciones y en los políticos, además de en las políticas agrarias que aprueban. A mayores, les falta esa cohesión que tan importante me parece”, manifestó.
LA IMPORTANCIA DE TENER UN BUEN EQUIPO
El veterinario José María Pont es socio de Granja San José, una ganadería familiar de la provincia de Huesca que remonta sus inicios al año 1951. Pont pertenece a la tercera generación de la explotación y dirige todo lo relacionado con la producción láctea.
“Yo creo que realmente mis aptitudes son más empresariales que de veterinario, que es realmente de lo que ejerzo en este momento”, confesó. Su abuelo empezó este negocio con un socio y la familia fue apostando poco a poco por el mundo de la vaca lechera; esta fue la manera de ir creciendo y profesionalizándose hasta el día de hoy.
La media de producción en Granja San José está en 47 kilos/vaca/día, con un 3,75 % de grasa y un 3,32 % de proteína. El recuento celular es de 130.000 cél./ml. “En este momento estamos ordeñando 3.700 vacas en una sala rotativa de 80 plazas y trabajamos casi 90 personas”, explicó. En cuanto a la gestión del campo, disponen de 1.300 hectáreas: 400 propias y el resto, arrendadas.
En este caso, los técnicos con los que trabajan forman parte de la plantilla; en este momento, un total de 7 veterinarios. “También tenemos asesores externos en varias ramas de la producción”, aclaró.
Desde la ganadería no dudan que “tener los mejores integrantes es lo que va a marcar las diferencias. En cada una de las parcelas debemos encontrar a los mejores profesionales pero que también sean buenas personas”.
Granja San José es un ejemplo de cómo gestionar una gran empresa dentro del sector y, aunque es cierto que esto puede suponer muchas ventajas, implica saber dirigir un negocio así para que todo funcione correctamente: “Tenemos muchos planes de formación para el personal, además, contamos con una persona de recursos humanos para la contratación y los problemas que nos surgen día a día. No puedes gestionar a más de 80 personas como gestionabas a 4”, indicó Pont.
Otro de los aspectos que tocó en nuestra conversación fueron los movimientos reivindicativos animalistas, que abundan en la zona en la que se sitúa su explotación. “A nosotros no nos está suponiendo ningún contratiempo, pero creo que, como sector, no estamos transmitiendo bien a la sociedad nuestra labor”, confesó. En este sentido, contó que muchos de los que visitan su ganadería quedan sorprendidos en positivo de todo el trabajo que se hace en el sector lechero: “El problema es el desconocimiento”.
APOYO MUTUO PARA MEJORAR Y AVANZAR
En cuanto a su participación en la mesa redonda, José María Pont expresó que su opinión y su realidad no tiene por qué trasladarse a todo el sector. Es consciente de que cada circunstancia es distinta y que hay muchas variables a tener en cuenta, como la ubicación de la granja, su tamaño, el tipo de manejo que se emplee, etc.: “Cada veterinario tiene que implementar soluciones que mejoren la vida de sus ganaderos para que el negocio siga adelante”.
En Granja San José tienen claro qué es lo que necesitan de un veterinario para poder trabajar con ellos: implicación, formación y vocación. “Esta profesión te tiene que gustar, tienes que desarrollarla con ganas, con pasión, con intensidad”, sostuvo. Otro de los puntos clave que destacó fue que el clínico tenga ganas de mejorar cada día y de dar soluciones a los problemas que pueden ir surgiendo.
Precisamente, también expuso que ellos siempre tratan de buscar un progreso continuo, fijándose en otras explotaciones referentes y en diversas publicaciones técnicas: “Analizamos los datos, vemos dónde están nuestros puntos débiles e intentamos implementar mejoras”. A mayores, comunicó que, en cuanto detectan algún contratiempo, no tienen ningún tipo de inconveniente en contratar a un asesor especializado que les pueda ayudar y aportar ideas. También remarcó que no hay que conformarse con medias de producción bajas, sino que se deben optimizar los niveles productivos.
En lo referente a las nuevas tecnologías como posibles sustitutas de mano de obra, no dudó en su respuesta: “Que no se asusten los clínicos: hay mucho trabajo en el campo y muchas oportunidades. Además, detrás de la tecnología tendrá que estar un veterinario. El trabajo tradicional se seguirá ejerciendo durante mucho tiempo y las últimas novedades tecnológicas se implementarán conforme se vaya demostrando que son rentables para las granjas”.
EMPLEADOS SATISFECHOS CON SU TRABAJO
Víctor Rodríguez es el encargado de SAT Rote, en Zamora. Se trata de una ganadería familiar y forma parte de la segunda generación: “Llevo 15 años trabajando allí, pero antes viajé, me formé, estuve en otras explotaciones y, al final, terminé en casa, intentando mejorar lo que hicieron mis padres y mi tío”.
A día de hoy tienen 1.100 cabezas, de las cuales 650 están en ordeño. Realizan tres ordeños diarios e intentan que los turnos sean continuos, para que los trabajadores encargados de esta tarea no tengan que hacer ninguna otra función y facilitar así sus horarios: “Por lo tanto, no tenemos una sala excesivamente grande, porque está condicionada a esas horas”, argumentó.
“Como ya no crecemos, intentamos tener altas producciones”, nos comentó. Ciertamente, producen 44 kg por vaca y día. En cuanto al recuento celular, este se sitúa en 180.000 cél./ml. y sufren muy pocos casos de mamitis.
Otro dato a recalcar es que esta granja pertenece a Leche Gaza: “Somos socios fundadores. Mi abuelo constituyó aquella empresa con otros compañeros”, aclaró. El negocio se centra en toda Castilla y León y parte de Madrid, lo que contribuye a promover el comercio local y a cuidar el medio ambiente: “Intentamos no tener que traer materias primas de lejos y que todo provenga de Castilla y León. Además, la leche que se reparte no sale de España”.
En SAT Rote hay 15 trabajadores, entre ellos, un veterinario en plantilla, que se encarga de temas de gestión y de reproducción junto al propio Víctor. Para las cuestiones de nutrición, calidad de leche, podología y cow confort requieren de servicios técnicos externos.
En cuanto a lo que esperan de sus asesores, fue claro en la charla que mantuvimos con él. A nivel profesional, buscan que estén al día de lo que es una ganadería y que no se centren únicamente en su especialidad sino que tengan una visión más global.
Otro de los aspectos que tienen muy en cuenta, al igual que en Granja San José, es el factor humano: quieren que tanto los asesores externos como los empleados estén cómodos y a gusto en su trabajo, para así tener un buen ambiente general y no transmitir incomodidad y apatía de unos a otros. “Queremos mejorar día a día y que cada jornada sea mejor que la anterior. Lo ideal es que, cuando todos los empleados lleguemos a la granja, lo disfrutemos y que no lo sintamos como una penitencia”, expresó.
PROPUESTA: ASEGURAR LA CONTINUIDAD DE LAS GRANJAS QUE PELIGRAN
El encargado de SAT Rote explicó que lleva asistiendo a Anembe desde el año 2007 y que le hace mucha ilusión ver la evolución que han vivido tanto otros compañeros como él mismo.
De hecho, nos comentó que uno de los puntos que sacó a relucir durante la celebración de la mesa redonda se centra en la falta del relevo generacional que sufren muchas ganaderías. Así, aportó la idea de que los técnicos puedan hacerse cargo de estas granjas: “Estaría bien que tuviesen el valor de gestionar explotaciones para evitar su cierre, porque, al final, la leche se va a demandar siempre”.
DIFERENTES PUNTOS DE VISTA, CONCLUSIONES SIMILARES
José Vilariño formaba parte en aquel momento del equipo directivo de As Travesas Agropecuaria en Carral (A Coruña), donde estuvo 10 años, aunque actualmente trabaja en ABS. En esta granja disponen de 630 animales, 340 en ordeño. En cuanto a calidades, están en un 3,50 % de grasa y en un 3,40 % de proteína, con un recuento celular de 200.000 cél./ml. Hace tres años comenzaron a genotipar con el objetivo de mejorar su genética.
Su media de ordeños se sitúa en 3, con una sala de ordeño 12x2 de salida rápida y obtienen 42 litros/vaca/día. Para la alimentación de los animales poseen 120 hectáreas de terreno que destinan a maíz, a una mezcla de leguminosas con raigrás híbrido y a otra mezcla que aporta materia orgánica verde al suelo.
En As Travesas Agropecuaria trabajan con un total de siete veterinarios externos: “Les exigimos mucha implicación en el trabajo que desarrollan y una formación constante y de actualidad para que no se queden atrás con las nuevas tecnologías, que es algo que veo muy interesante a día de hoy”, afirmó.
Este gestor explicó que para progresar uno debe centrarse en las instalaciones que tiene, en su personal y en marcarse objetivos realistas: “En lugar de pensar hasta dónde tienes que llegar con respecto a otras granjas, creo que es mejor meditar cómo aplicar ciertas ideas a tu propia ganadería”.
José Vilariño nos narró que era la primera vez que asistía a un Congreso Anembe y nos habló de su experiencia en la actividad de la que formó parte: “En el encuentro expusimos las deficiencias y las virtudes de los veterinarios en las granjas, y tratamos de hacer aportaciones al respecto entre todos al expresar diversos enfoques”. También manifestó que, a pesar de las distintas opiniones existentes, las conclusiones a las que llegaron fueron bastante similares. Uno de los temas más destacados fue el hecho de empezar a ver las ganaderías como una empresa y no tan solo como un negocio familiar que va yendo de generación en generación: “Por ejemplo, en mi situación, el propietario es de Madrid y yo estoy gestionando la granja en Galicia”, declaró con respecto a su contexto de aquel momento.
Sobre esta novedosa iniciativa en la que los cuatro participaron, la opinión de Vilariño fue clara: “Me parece muy interesante porque se puede obtener una visión diferente al otorgar la oportunidad a las ganaderías de dar directamente su opinión a los técnicos”, concluyó.