Uxía y Brais comparten ya la gestión de la ganadería familiar con sus padres. En Vaca Pinta 39 os contamos que Casa Grande puede presumir de tener el futuro garantizado gracias a dos jóvenes con inmensas aspiraciones por seguir mejorando cada día la genética de sus frisonas, su alimentación, sus cifras de producción y su bienestar.
Localización: Lalín (Pontevedra)
N.º total de animales: 268
Vacas en ordeño: 150
Media de producción: 40 litros/vaca/día
Porcentaje de grasa: 3,87 %
Porcentaje de proteína: 3,35 %
RCS: 160.000 cél./ml
Venta de la leche: Río de Galicia
Siendo el relevo generacional uno de los desafíos más comunes del mundo ganadero actual, en esta ganadería pontevedresa del ayuntamiento de Lalín han tenido la suerte de poder superar este reto, pues al día a día de Casa Grande se incorporó hace tan solo un año Uxía Pérez, que con 23 años es la más joven de la familia. Entre ella, su hermano mayor, Brais Pérez, y sus padres, José Antonio Pérez y María Cruz García, cuidan de un rebaño de 268 animales, de los cuales 150 son vacas en producción.
A pesar de su juventud, Uxía decidió quedarse trabajando en la granja, porque supo “desde muy pequeña que los animales, sobre todo los grandes, eran mi pasión”, afirma. Optó por estudiar el Ciclo Superior de Ganadería y Sanidad Animal en el Centro de Formación y Experimentación Agroforestal de Sergude, se quedó un año en la ganadería y así se dio cuenta de que esta sería su vida profesional.
La granja tiene su origen en los abuelos de Uxía. Los padres de su padre tenían vacas de carne y los padres de su madre, vacas de leche. “Cuando mis padres se casaron se dieron cuenta de que de las vacas de carne sería difícil vivir tantos miembros de la familia e hicieron un cambio. Para la casa de mi madre fueron las vacas de carne y para aquí –la localización actual– vinieron las de leche”, apunta la ganadera.
En aquel momento el negocio se inició tan solo con unas 20 vacas y el crecimiento continuado hasta el día de hoy marcó su historia.
REBAÑO Y BIENESTAR
Los animales se reparten principalmente en tres espacios diferenciados. En el primero de ellos, encontramos la recría, dos lotes con la amamantadora y varios grupos de frisonas ya destetadas en desarrollo. En el segundo permanecen las novillas preñadas y las secas, y en el tercero, correspondiente a la nave más grande, están las vacas en producción.
“Los terneros y las terneras, cuando nacen, pasan una semana en boxes individuales para darles bien el calostro, que vayan cogiendo kilos e inmunizándose cada vez más”, comenta Uxía. A partir de estos primeros siete días, los llevan ya para el espacio con amamantadora, en el que diferencian dos lotes. En uno de ellos están las terneras que criarán para la ganadería y en el otro están los becerros para la venta.
“Aquí intentamos que vivan unos 70 días, hasta el destete, ya toman la leche que les suministra la amamantadora, hierba seca y pienso ad libitum”, describe.
Seguidamente, están dos meses comiendo hierba seca, paja y pienso y, tras este tiempo, comienzan a comer la comida del carro unifeed de secas, además de puntearles un poco de pienso para que vayan cogiendo kilos. “En torno a los 13 meses están en otro lote en el que intentamos inseminarlas y, en el momento en que son diagnosticadas de preñez, ya las pasamos para el siguiente grupo”, explica.
En las naves más antiguas tienen comederos altos y en las más nuevas, donde están las novillas preñadas, las secas y las vacas, ya cuentan con pasillos de alimentación, con baldosas o resina para una mayor conservación de la comida. “Los bebederos son de volteo, los limpiamos todos los días por la mañana y por la tarde y una vez a la semana les hacemos una limpieza más a fondo para que no cojan verdor y las vacas pueda beber un agua lo más limpia posible”, apunta Uxía.
Para el descanso del rebaño trabajan con dos tipos de cama: colchonetas recubiertas con carbonato cálcico y serrín, para las novillas y secas, y camas de arena, para las vacas. “Intentamos revisar las camas todas las mañanas y las tardes, para limpiarles la suciedad o las partes húmedas y que las vacas estén limpias y secas”, indica.
La limpieza de las instalaciones la realizan con arrobaderas en todas las naves, menos en los lotes de recría más joven que aún hay parrillas y tienen que realizar la limpieza manual una o dos veces al día. Todo el purín se acumula en un total de tres fosas con capacidad para 2.600.000 litros.
Destinados a mejorar el bienestar de las vacas, colocaron cepillos rascadores por todas las naves: “Tenemos tres para las vacas adultas, uno para las primíparas, otro para secas y un último para las novillas preñadas”, enumera.
Para ese fin también valoran la futura colocación de ventiladores, porque el calor en la zona se hace cada vez más importante. Ya los tienen en las naves de la recría y de las secas, pues “son instalaciones más bajas con techos de uralita en las que hace mucho calor”, reconoce. En las de las vacas en ordeño, de reciente creación, más abiertas y más ventiladas, se nota menos la temperatura, pero, aun así, es algo que ya se están empezando a pensar.
ROBOTS, CALIDAD DE VIDA PARA TODOS
Uno de los cambios más radicales y más valorados durante toda la trayectoria de Casa Grande fue el paso al ordeño robotizado. Uxía recuerda cómo “según la ganadería fue creciendo en número de vacas, la sala comenzaba a quedarse pequeña”. Estaban ordeñando en una sala de espina de pescado de 2x8, echaban muchas horas y el ordeño, para ellos, era un momento de los más importantes, por lo tanto, “no podía depender de gente externa. Siempre tenía que estar uno de nosotros y eran muchas horas allí en el foso”, añade.
Cada vez necesitaban más gente para trabajar, conseguir mano de obra no era tarea fácil y consideraban que para las vacas sería muy bueno el tercer ordeño. Por estos tres motivos comenzaron a barajar la idea de invertir en robots. Uxía estaba estudiando, viendo cómo funcionaba este sistema, y empezaron a visitar muchas granjas robotizadas para conocer in situ su manejo, sus pros y sus contras. “No sabíamos qué marca escoger y gracias a nuestro asesor Ángel Ávila pudimos conocer muchas ganaderías robotizadas con los diferentes robots”, afirma.
No sin dudas, finalmente tomaron la decisión de robotizar su ordeño con tres máquinas y arrancaron con dos de ellas en el mes de septiembre de 2022. La tercera comenzó a trabajar en este pasado mes de marzo. “Estábamos muy preocupados, porque todo el mundo nos contaba la experiencia como si fuera una guerra”, comenta entre risas, “y al final no era para tanto. La gente de la marca nos ayudó los tres primeros días y fuimos metiendo las vacas poco a poco, hacíamos como una manga manual y casi no hubo ni que empujarlas”, recuerda.
Lo que más notaron los primeros días fue que la comida casi se quedaba toda en el comedero, “con el cambio no miraban para ella –dice–, pero desde que se habituaron ya fueron cambiando su rutina”.
Mayor producción, tranquilidad en los animales y mejor calidad de vida para ellos son las tres mejoras que destacan de haber dado este paso. “Las vacas pasaron de ordeñarse dos veces al día a aproximarse a los tres ordeños, con 2,7 de media, el promedio de leche diaria aumentó de 34 litros por vaca a 40, las vacas están mucho más tranquilas y relajadas y nosotros tenemos más tiempo para nosotros, para pasarlo en familia y disfrutar del tiempo libre”, subraya Uxía.
A mayores, la monitorización de los datos que facilita el robot les ayuda a mantener un control mayor sobre la salud de los animales. “Si la rumia empeora, podemos actuar para evitarles cualquier enfermedad, una mamitis, un desplazamiento de abomaso… Así también logramos reducir el uso de antibióticos”, explica.
Precisamente, para conseguir una mayor reducción de uso de antibióticos están aplicando el secado selectivo. “Los evitamos al máximo, los utilizamos tan solo para aquellas vacas que mantienen las células muy altas en el momento del secado”, afirma.
DIGESTIBILIDAD, CLAVE DE SU NUTRICIÓN
Actualmente, están preparando cuatro carros unifeed al día: vacas adultas, primíparas, novillas preñadas y secas, y novillas más jóvenes. Realizan y distribuyen las raciones todas las mañanas excepto en verano, que suelen hacer los carros dos veces al día, mañana y tarde.
La ración de las vacas adultas está formada por 31 kg de silo de maíz, 21 kg de silo de hierba, 8,5 kg de pienso y 0,5 kg de paja, mientras que el unifeed de las primíparas contiene 27 kg de silo de maíz, 10 kg de silo de hierba, 8,5 kg de pienso y 0,5 kg de paja. Además, les suministran a todas una media de 6,5 kg de pienso en los robots.
Las novillas preñadas y secas comen otra ración compuesta por 8 kg de silo de maíz, 6 kg de silo de hierba, 5 kg de paja y 3,5 kg de pienso, y las novillas más jóvenes desde los cinco meses hasta que preñan toman unos 12 kg de esta misma mezcla con 1,5 kg de pienso a mayores.
Los forrajes de todas estas raciones provienen de cultivos propios que consiguen en unas 70 hectáreas. “Hacemos rotación de hierba y maíz en unas 55 ha y el resto está con hierba todo el año”, asegura Uxía.
“Intentamos sembrar el maíz lo antes posible, dependiendo del año, hacia el mes de abril o mayo, y buscamos plantas con almidón y muy digestibles, que se mantengan verdes el mayor tiempo y que la espiga madure”, especifica.
Disponen de seis silos, dos de ellos de 8 m de ancho, otro de 9 y otros tres que andan entre los 10 y los 12 m de ancho. Todos son de 4 m de alto. “Solemos utilizar los más estrechos para la hierba y los más anchos para el maíz”, indica.
Para los trabajos de campo pertenecen a una Cooperativa de Utilización de Maquinaria Agrícola en Común (CUMA), gracias a la cual pueden contar con el personal y con la maquinaria necesaria.
Los cambios que puedan afectar a la alimentación de los animales o las decisiones relacionadas con los cultivos son revisados siempre por su asesor Ángel Ávila. “Tenemos un trato con él de confianza y amistad más que de trabajo –valora Uxía–. Son muchos los años trabajando juntos y al menor descuido nos llamamos o pasa a hacernos una visita si anda por la zona. También nos controla los datos y nos avisa si tenemos cosas que mejorar”.
CAPACIDAD DE PRODUCCIÓN Y DURABILIDAD
“Cuanto mejor es la genética de nuestras vacas, vemos que tienen más capacidad de producir, mayor número de partos y más durabilidad en la granja”, detalla Uxía.
Tanto es así que a la hora de la selección de sus sementales dan prioridad a un buen tipo general, a unas buenas patas y a una buena ubre. “Al fin y al cabo, la conjunción de todos estos parámetros debe ser la correcta, para que cada animal sea lo más idóneo posible y que también conformemos un rebaño igualitario”, resume.
Apuestan en todos los casos por la raza holstein y se decantan más por toros probados que genómicos, aunque utilizan de ambos tipos. “Otros aspectos en los que también nos fijamos, ahora con los robots, –añade– son la colocación y la longitud de los pezones”.
A la hora de practicarles la primera inseminación a las novillas, que intentan que sea alrededor de los 13 meses, se aseguran de que tengan una buena conformación y un peso apropiado para poder criar un becerro. “Utilizamos normalmente para este primer intento semen sexado, porque suele facilitar el parto y en caso de tener que repetir el proceso ya vamos a convencional”, comenta Uxía. Lo mismo hacen con las vacas de primer parto y con las mejores en genética. La media de número de partos del rebaño está en 2,88.
La detección de celos de la gran mayoría de los animales ya la están realizando gracias a los collares de identificación, pero “como no se los tenemos colocados a todos, sobre todo a las novillas, sí que aún las identificamos a ojo”.
En el apartado de reproducción trabajan mano a mano con otro asesor, Carlos Suárez. “También lleva toda la vida con nosotros, tanto como Ángel Ávila. Suele venir una vez al mes, revisa las preñadas, sincroniza aquellas que abortaron o que tardan en gestar y nos deja apuntados los deberes”, confiesa riendo Uxía.
JÓVENES CON GANAS
A pesar de estar en plena adaptación a los robots y con una media de días en leche muy elevada, están produciendo unos 40 litros de promedio por vaca con unos porcentajes de grasa y proteína de 3,87 % y 3,35 %.
Venden a Río de Galicia y en el momento de nuestra visita a la ganadería estaban cobrando por cada litro unos 52 céntimos.
Su meta de cara al año que viene es llegar a los 45 litros por vaca y día, mejorar la gestión de la recría e ir haciendo el cambio generacional lo más llevadero posible. “Somos dos personas que no nos queremos estancar; al contrario, pretendemos evolucionar y mejorar poco a poco para llegar a producciones más altas. No buscamos más número de animales, pero sí sacar lo mejor de ellos”, resume Uxía.
Visualiza un sector en un momento complicado, “debido al elevado precio de las materias primas, a la situación que provoca la sequía, cada vez más recurrente, y a la desaparición de muchas granjas, por falta de relevo o por la escasa rentabilidad”. Aun así, cree que “existe escasez de leche y las granjas vamos a tener que seguir aumentando la producción”.
“Si algo bueno podemos extraer de estos últimos tiempos y de la pandemia concretamente, es la visión que la sociedad comienza a tener del rural. Creo que la gente pudo reconocer nuestro trabajo en ese momento y quiero pensar que, gracias a eso, nos valora de otro modo”, remata ilusionada esta joven ganadera.
ÁNGEL ÁVILA
Asesor de nutrición y gestión económica en Casa Grande
"Mi objetivo es que el próximo año lleguemos a los 45 litros por animal y día"
¿Desde cuándo trabaja en esta ganadería y por qué comenzó?
Empecé a trabajar en Casa Grande en el año 1995, hace unos 28 años más o menos. José Antonio y Cruz acababan de casarse y los hijos aún no vivían. La historia surgió porque, por aquel entonces, trabajaba en una fábrica de piensos y demandaron mi servicio de nutrición.
¿En qué consiste su asesoramiento?
Esta es una granja familiar, son prácticamente amigos y, siempre que me demandan cualquier tipo de servicio, yo se lo doy, aunque me centro en la nutrición y en la gestión económica de la granja.
Cuando empecé, también revisaba la calidad de la leche, pues tenían un problema de Staphilococcus aureus y lo sacamos adelante.
No llevo a cabo ninguna visita rutinaria, porque siempre que ando por la zona me acerco a saludarlos y me comentan sus inquietudes.
Actualmente, arrancaron con tres robots y también trabajamos en ese sentido.
¿Qué raciones está recomendando?
Hacemos dos tipos de raciones para las vacas de leche, porque tenemos un lote de vacas adultas con dos robots y uno de primíparas con otra máquina de ordeño. Las de primer parto necesitan una alimentación distinta a las vacas adultas.
Por una parte, las vacas de leche de dos partos o más están con 31 kg de silo de maíz, 21 kg de silo de hierba, 8,5 kg de pienso y medio kilo de paja. El silo de hierba es bastante húmedo y le echamos la paja para hacerlo más esponjoso. Las primíparas, por el contrario, están tomando 27 kg de silo maíz y 10 kg de silo de hierba, lo mismo de pienso y de paja.
A mayores, les asignamos las tablas de alimentación de pienso en robot tanto por días en leche como por producción.
Por otra parte, hacemos otra ración para secas y novillas preñadas –8 kg de silo de maíz, 6 kg de silo de hierba, 5 kg de paja y 3,5 kg de pienso– y otra para novillas más pequeñas –12 kg de la mezcla para secas con 1,5 kg más de pienso–.
Es curiosa la situación actual porque las novillas están alcanzando una media de 40 litros al día, casi lo mismo que las vacas. Esto sucede porque las novillas tienen un promedio menor de días en leche que las vacas adultas.
Cuando los días en leche sean más normales, no tan avanzados, y las vacas vuelvan a parir en el robot, creo que podremos llegar a picos de 45 litros.
¿Cómo fue la adaptación al robot?
Recuerdo que José Antonio tenía mucho miedo y la adaptación fue espectacular y muy rápida. Hoy hablé con ellos y me dijeron: “A las 9 de la noche estamos todos cenando en casa, todos juntos, y eso antes era muy complicado”.
En cuanto a la alimentación, al principio, bajamos un poquito el concentrado en el carro, tan solo unos 2 kg, porque las vacas realmente no comen todos los kilos de pienso que les suministra el robot. Pueden llegar a comer una media de 2 kg. Después, una vez que llevan 15 días en el robot, es cuando metemos las tablas, porque ya tenemos las producciones reales de las vacas.
Yo soy un enamorado de los robots. Llevo unas 65 granjas robotizadas y el bienestar es enorme, porque la vaca va a comer cuando quiere, va a ordeñarse cuando quiere, descansa cuando quiere y bebe cuando quiere. Cuando entras en una granja con robots, las vacas están supertranquilas.
¿Les da asesoramiento en cuanto a la calidad de los forrajes y a los cultivos?
En todas las granjas en las que ofrezco el servicio de nutrición intentamos buscar altísimas digestibilidades.
En este caso, cultivamos raigrás con trébol con el objetivo de lograr una mejor digestibilidad y un punto de proteína más alto. Además, desde hace unos años estamos inoculando todo, tanto el maíz como la hierba, para conseguir un ácido láctico alto. Estamos teniendo un láctico de un 10 %, un acético de un 2 % y un butírico de 0. De esta manera, no solo conseguimos que los forrajes sean digestibles, sino que también sean más palatables, es decir, más apetecibles para las vacas.
¿Qué rendimientos están obteniendo en los cultivos?
Sería interesante, en todas las granjas, tener una pesa para conocer todo lo que entra y todo lo que sale, pero en casi ninguna existe esto. Por los niveles de altura de los cultivos, calculo que andaremos por unos 35.000-40.000 kg de maíz por hectárea y por unos 20.000-22.000 kg de hierba por ha.
¿Están intentando mejorar algún aspecto?
Hoy por hoy estamos centrados en la incorporación de los robots, pero de cara al futuro un aspecto en el que podemos lograr mejoras es en la recría de las terneras, sobre todo en los primeros días.
Después, el foco debe estar en conseguir cada día mejores forrajes; es fundamental. Si tienes unos buenos forrajes, el trabajo posterior es muy fácil y se conseguirán producciones cada vez más altas. Mi objetivo es que el próximo año lleguemos a los 45 litros de media por animal y día.
Ahora mismo estamos en plena adaptación a robots con un promedio de 40 litros al día, con 3,87 % de grasa, 3,35 % de proteína y unas 160.000 células somáticas por mililitro.
Cuentan con buena genética y con muy buen bienestar animal, por lo que podemos conseguir mi meta.