S. Demyda: "Hoy por hoy no puedes pedir un proyecto para investigar en edición genética en animales grandes en Europa, esto es negarse al progreso"

Sebastián Demyda, ingeniero zootecnista de la Universidad de La Plata (Argentina), fue uno de los investigadores encargados de participar en las XIX Jornadas Técnicas de Vacuno de Leche de Seragro, recogidas en el número 35 de la revista Vaca Pinta, y que tuvieron lugar el pasado mes de noviembre en la Facultad de Veterinaria de Lugo.

 

¿En qué camino estamos en lo que se refiere a biotecnología genómico-reproductiva?

El ganado vacuno lechero es el que más adelantado está, salvo especies muy intensivas como podrían ser los pollos o los cerdos. Hoy por hoy hay dos revoluciones: la de la genómica, que produjo un salto cualitativo y cuantitativo en los animales, y la de los animales genéticamente modificados, la cual, en mi opinión, también va a generar grandes cambios. El gran problema que hay con los animales genéticamente modificados es Europa, que tiene una política totalmente restrictiva al respecto y, desde mi humilde punto de vista, si siguen por ahí se van a quedar atrás. Acá está instalada la idea de que estamos jugando a ser Dios, pero en realidad lo que estamos haciendo es tratar de hacer las cosas más rápido y mejor.

¿Cómo se puede hacer un mejor uso de estas tecnologías en granja?

En cuanto a reproducción, está todo inventado. Por el contrario, en genómica las cosas están cambiando, cada vez podemos ser más eficientes. De a poco, los ganaderos están comenzando a utilizarlo.  El problema de esto es que los desarrollos genómicos son a escala global. Es complicado que un ganadero per se pueda desarrollar algo. Respecto a esto Estados Unidos es el país que más adelantado está. Allí las tecnologías genómicas son parte del coste de producción. Acá está empezando a andar eso y hay otro punto muy importante, que es que han bajado muchísimo el precio, hoy son muy accesibles. Mi pronóstico es que dentro de poco esto va a ser una rutina más en las ganaderías, como vacunar o mandar a analizar genéticamente.

En este sentido, ¿cómo se está trabajando en Europa con respecto a América?

A nivel reproductivo se trabaja igual en todos los lados. Las inseminaciones se hacen acá y en Argentina, en Europa y en Estados Unidos. El problema está en la parte genómica. El programa de mejora mundial de frisón holstein está desarrollado en Estados Unidos, que es el productor de tecnología, digamos, y el resto del planeta es como medio tomador de tecnología. Desde el punto de vista ético es un poco complicado, pero los resultados son una maravilla. Las cosas funcionan y, si bien está concentrado en pocas empresas, que son las que tienen el know how, esas empresas les han permitido a los productores empoderarse y tomar decisiones respecto a sus animales. En Europa la mayoría de los países nórdicos están muy avanzados, y aquí, en España, me he llevado una sorpresa porque está mucho más avanzado de lo que yo pensaba.

Las biotecnologías son una realidad, pero algunas tienen aplicación limitada por ciertas cuestiones. ¿Es necesario aportar más recursos desde las instituciones?

En la parte genómica se está trabajando mucho. En España hay muchos grupos de investigación de genómica muy fuertes. Yo tengo el placer de trabajar en Andalucía, en un grupo que trabaja en vacuno de carne, y son gente que sabe lo que hace. Hay laboratorios muy buenos. En cuanto a la parte de investigación en nuevas biotecnologías, el problema es que no se puede ni hablar del tema. Hoy por hoy no puedes pedir un proyecto para investigar en edición génica en animales grandes en Europa. Esto es negarse al progreso. La realidad es que esas biotecnologías funcionan y, desde mi punto de vista, son seguras. No hay mucho que hacer si los políticos no se ponen de acuerdo y empiezan a escuchar más a los científicos.