Carmen Castella dirigió hasta principios de junio el Departamento de Marketing de Virbac, pero ha terminado ya su gran etapa profesional y, antes de su jubilación, charlamos con ella en Vaca Pinta 39 de cómo ha sido su trayectoria, de los retos a los que se ha tenido que enfrentar a lo largo de estos años y de hacia dónde cree que debemos caminar para fortalecer al sector ganadero.
TRAYECTORIA LIGADA A LA SALUD ANIMAL
“A mí la Veterinaria siempre me ha gustado; de hecho, yo tenía que haber estudiado esa carrera, pero en ese momento en Barcelona no había facultad y no quería irme a Zaragoza. Por ello, acabé estudiando Farmacia, con la idea de que después haría Veterinaria. Al final, no la estudié, pero siempre me he movido muy ligada a ella. Soy una farmacéutica que ha vivido en el mundo de la Veterinaria.
Empecé trabajando en una farmacia y enseguida me pasé a una empresa del sector como era Purina. Es cierto que después estuve una época dentro de la industria farmacéutica de humana y luego volví a animales para acabar en Virbac. Aquí he estado 22 años.
Dentro de Virbac pasé prácticamente por todos los departamentos. Empecé dedicada a caballos, luego me fui a pequeños animales, llevé una temporada la nutrición y el equipo de ventas, y terminé en animales de producción”.
A punto de tomar las riendas de su jubilación, ¿a qué retos se tuvo que enfrentar en su vida profesional?
La verdad es que creo que no me he tenido que enfrentar a retos muy difíciles. En el momento en que yo me adentré en este mundo era un sector muy de hombres. Me encontraba a veces en reuniones de ventas con todo el equipo y, después de cenar, veía que hacían grupitos. Querían ir a tomar copas y casi sentía como que sobraba. Aparte de esas cosas, siempre me sentí muy bien acogida.
Sería de las pocas mujeres, o casi la única, que había trabajando en el sector.
Sí. La verdad es que en el Departamento de Marketing de mi primera empresa, Purina, eran todo hombres. Creo que era la única mujer, si no recuerdo mal, y llevaba el Departamento de Agroconsumo. Luego, ya en Virbac, el equipo fue más variado y la mayoría éramos mujeres. Se notó que este tema cambió totalmente.
En este sentido, ¿cómo vivió la evolución que tuvo en el sector la integración de la mujer y su normalización en los diferentes puestos de las empresas?
Creo que hacía falta que las mujeres entrasen en el sector, tanto en el Departamento de Marketing como en Ventas; de hecho, diré que en Ventas aún echo de menos muchas mujeres, sobre todo ligadas a animales de producción. Relacionadas con animales de compañía sí que hay muchas, pero en animales de producción creo que todavía hay muy pocas.
Hace poco tiempo lo hablamos entre compañeros, nos preguntamos qué porcentaje podría haber y llegamos a la conclusión de que estarán entre el 20 y el 30 % y, a mí personalmente, me parece que incluso hay menos.
Con esto quiero demostrar que todavía falta mucho para que haya una normalización total, pero bueno, le estamos dando un poquito la vuelta a lo que había.
¿Cómo aprecia este tema en cuanto a técnicos de campo y a ganaderos?
En el sector bovino concretamente existen muchas diferencias a lo largo de España. Recuerdo cómo en una de las primeras charlas que impartí en Galicia, estando en Virbac, la mayoría, te diría que el 90 % de las personas que había en la sala eran mujeres; algo que me llamó muchísimo la atención. Sin embargo, al poco tiempo, ofrecimos otra jornada en Andalucía, en Valle de los Pedroches, y no se presentó ninguna. Si habíamos reunido a 30 o 40 personas, mujeres eran cero. Me preguntaba, ¿pero cómo puede haber una diferencia tan bestia entre una zona de España y otra? Aparte de estas sorpresas, en otros sitios puede ser que la balanza esté más equilibrada, pero siguen predominando los hombres.
Han sido muchos los años de experiencia en el sector. ¿Cómo ve a día de hoy la producción ganadera, en general, y la lechera, en particular?
Veo un sector al que se le está presionando demasiado. Lo están demonizando, por decirlo de alguna manera. Pienso que la gente de ciudad no conoce bien lo que hay en el campo y creo que deberíamos explicárselo mejor para que entiendan que el campo y que los ganaderos son necesarios, porque, si no, no vamos a comer.
Si las ganaderías tienen que cerrar, ¿de dónde va a venir la leche? ¿De China? ¿De dónde va a venir la carne? ¿De Japón? Es que verdaderamente no sabemos lo que nos estamos jugando. El sector primario es básico y en este momento lo están machacando demasiado.
Que si el metano de las vacas, que si contaminan… ¿No contaminan los aviones que cogemos para irnos de vacaciones? La gente que habla tanto de que si las vacas contaminan, luego coge el avión y se va a la otra punta del mundo. Empecemos a mirarnos el ombligo de manera sincera.
El otro día, escuchando un programa de radio, estaban justamente hablando de que necesitaban mucha leche para gente que no tenía medios económicos. Decían que el precio se había duplicado y que para ellos era una situación fatal. Estuve a punto de llamar para decirles: "Señores, ¿han pensado que quizás el precio que estaban pagando antes por esta leche era un precio que estaba arruinando a los ganaderos? Quizá piensan que el precio de antes era más justo, pero les aseguro que no lo era”. Me quedé con las ganas de llamar, porque explican solo una parte de las cosas y es necesario conocer todas las versiones.
Precisamente, desde Virbac, ha querido mostrar la cara más humana de las personas que dedican su vida al campo con la campaña #YoSoyCampo. ¿Qué pretendía con esta iniciativa?
Efectivamente, esto mismo que os estoy transmitiendo. Estamos viendo que los ganaderos cada vez están más mal vistos, también los veterinarios y el resto de los técnicos ligados a este sector, por lo que creímos muy necesario poner nuestro granito de arena para darles la oportunidad de explicar su historia, su problemática.
Es urgente que la sociedad sepa sus circunstancias y por lo que están pasando, y eso es lo que pretendemos con #YoSoyCampo, que la gente nos cuente sus problemas y que lleguen a aquellos que no conocen su mundo. Si además alguien de la Administración lo ve y se da cuenta de lo que está pasando, sería maravilloso.
¿A la hora de poner en marcha esta campaña pudieron influir, además de toda su trayectoria profesional, sus orígenes familiares?
Sí, claro. Nací en el Pirineo de Lleida, en Pallars, una zona en la que se vivía de la ganadería, aunque ahora todo fue decreciendo e irrumpió con fuerza el turismo.
En mi casa, mis padres tenían vacas, mis abuelos tenían vacas, mis tíos también e incluso tengo primos que actualmente viven de ellas. Eso sí, tuvieron que pasar de la vaca de leche a la vaca de carne.
Yo desde pequeñita vi cómo la gente no podía vivir de la ganadería y se iba a Barcelona, emigraba para trabajar en fábricas. La verdad es que todo esto me daba dolor de barriga, el pensar que esto pudiese pasar con mis padres, que se fuesen a la ciudad, y que yo me tuviera que ir con ellos. Era de campo, me gustaba vivir allí y no me veía viviendo en una ciudad, encerrada. Mis preocupaciones de joven eran dos: que se cerrasen las ganaderías y la gente se fuese, y que los pueblos quedasen vacíos.
Ahora, que tuve la oportunidad de que la gente de los pueblos nos explicase todas esas historias y sensaciones, era el momento de apostar por #YoSoyCampo.
Existen ya algunas iniciativas de este estilo, quizá pocas todavía. ¿Cree que se deberían hacer como colectivo y no tan individualistas?
Sí. Es cierto que el sector debería unirse más y apostar por ello. Se está haciendo alguna cosa, pero lo más importante de todo es que llegue realmente a las ciudades y a la gente que no conoce esta realidad.
Recuerdo una ponencia en Figan en la que se me puso la piel de gallina, porque nos mostraron el futuro que nos espera si seguimos por este camino. Los productos vendrán todos de fuera, no tendremos nada de proximidad y, sinceramente, eso asusta.
La pandemia nos vino a demostrar lo que pasaba con los productos que nos llegan de fuera, la grave problemática que tuvimos con los suministros del exterior. Imaginad si acabamos consumiendo toda nuestra alimentación de la otra punta del mundo. Yo no lo veo, me da pánico.
Como responsable de Marketing en el sector, ¿qué otras ideas propondría para llegar al consumidor, sobre todo al consumidor urbano?
Yo comenzaría por abajo, por las escuelas. En las escuelas nos explican muchas cosas, muchas matemáticas y muchos idiomas, pero es que quizás hay que empezar por lo básico, por lo que comemos cada día.
Es necesario saber de dónde viene cada producto que comemos, cómo se produce y quién lo produce, porque, si no comemos, nos morimos. Explicarles a los niños de dónde viene la leche, el cereal, el pan, todo, es esencial. Mostrarles también las corrientes opuestas y, luego, que cada cual tome sus decisiones. Conoce todas las realidades y, luego, tú decides.
Creo que se difunden muchas falsas noticias y eso es lo que el sector tiene que erradicar. A todo aquello que sea falso, hay que hacerle frente y demostrar por qué no es cierto. Si no lo hacemos así, nos vamos a ir al garete.
A tan solo una semana de despedirte de todo el equipo, ¿cómo están siendo estos últimos días en la compañía?
Están siendo un poco raros. Después de trabajar toda la vida, desde que acabé la carrera y 22 años en Virbac, se me está haciendo superextraño. El pensar que el próximo jueves ya no me voy a tener que levantar a las 7 de la mañana para ir a trabajar es verdaderamente un poco raro. El no ver a mis compañeros cada día y no tener esa relación es lo que llevo peor, pero, por otro lado, estoy encantada. Voy a poder hacer mi vida personal, lo que tenga ganas de hacer y lo que no he podido hasta ahora. Eso tira mucho.
¿Seguirás relacionada con el campo?
Por supuesto. Estaré ligada siempre a mi pueblo, porque mi marido también es del Pirineo, mi hija vive allí y entonces las épocas del buen tiempo me iré a esa zona. Tengo mi huerto ya plantadito y paso muchísimo tiempo en él, porque me encanta. Luego, tengo otra afición, que son las setas y con ellas me tiro días. La mayoría de mi tiempo la dedicaré a estar en el campo y en la montaña, a volver a mis orígenes.
Por motivos laborales nos hemos cruzado en el camino, Carmen, y ha sido un verdadero placer trabajar juntos. Desde Vaca Pinta estamos convencidos de que estas ideas que nos has compartido conforman el verdadero camino a seguir. Te agradecemos enormemente tu trabajo y tu esfuerzo en este sentido, y te deseamos lo mejor para esta nueva etapa.
Muchísimas gracias a todo vuestro equipo, porque ha sido un gustazo trabajar con vosotros. Siempre nos habéis facilitado un montón las cosas y la verdad es que estoy muy agradecida.