En este número de la revista Vaca Pinta, quisimos conocer qué hay detrás del día a día de La Peruyeira, la granja asturiana que ha estado en el punto de mira tras la visita de Ibai Llanos para un proyecto muy especial. El manejo de los pastos marca claramente su gestión.
Localización: Castropol (Asturias)
N.º total de animales: 392
Vacas en ordeño: 200
Media de producción: 27 l/vaca/día
Porcentaje de grasa: 3,96 %
Porcentaje de proteína: 3,30 %
Venta de la leche: Central Lechera Asturiana
Como socia de Central Lechera Asturiana, La Peruyeira, ubicada en el ayuntamiento asturiano de Castropol, fue elegida para protagonizar una de las últimas campañas publicitarias de la cooperativa y de colaborador indispensable para dicha publicidad recibió la visita del creador de contenidos Ibai Llanos.
El día de grabación, en pleno verano, no pasó desapercibido para la prensa generalista y fue foco de muchas de las portadas de la comarca porque, por si fuese poca novedad, Llanos aterrizó en Asturias acompañado de su amigo, el exfutbolista Gerard Piqué.
Tras varios meses de la experiencia, Felipe Fernández, su encargado, nos abre las puertas de la granja para conocer cómo es su verdadero día a día.
UNA GRANJA Y UN ASTILLERO
Felipe comenzó a trabajar en La Peruyeira cuando era regentada por el abuelo materno del actual propietario, Álvaro Platero, dueño también de la empresa naval Astilleros Gondán.
“El abuelo era ya muy mayor, la gestión que se estaba haciendo en aquel momento no era muy buena y, por mediación de su padre, lo convencimos para que, además de trabajar ya en Astilleros Gondán, se ocupase también de la gestión de la granja”, recuerda. Así fue, porque según cuenta Felipe, hace más de 28 años que Álvaro Platero lleva las cuentas de la ganadería. La raíz familiar es la razón por la que se combinan dos negocios de tan dispar naturaleza.
Por aquel entonces, en La Peruyeira ya realizaban pastoreo, pero como los resultados no eran demasiado buenos, viajaron a Irlanda para conocer algún otro método. “Fuimos dos o tres veces para observar cómo manejaban allí los pastos –apunta Felipe– y empezamos a aplicar lo aprendido, a crecer y a aumentar el número de fincas”.
Hoy en día cuentan con un total de 392 animales, de los que ordeñan a unas 200 vacas, y trabajan con unas 165 hectáreas. El equipo de la granja está formado por siete personas a jornada completa y una a media jornada.
EL PASTOREO, BASE PARA EL MANEJO Y PARA LA ALIMENTACIÓN
Todos los animales de La Peruyeira salen todos los días a sus praderas, menos la recría más joven y aquellas vacas que están a punto de parir, a las que mantienen en una zona del establo que vigilan las 24 horas.
Por un lado, el grupo de vacas en producción se divide en dos lotes: las de alta producción y las de baja producción. Para aquellas de más producción reservan los pastos mejores y los más cercanos a la granja y, los más pobres y más lejanos se reservan a las de menor producción. Por otro lado, agrupan a las secas y novillas preñadas.
“De esta forma, las vacas están todo el día fuera, incluso de noche, solo vienen al establo en las horas del ordeño, en las que aprovechan para completar su alimentación con la ración unifeed”, explica Felipe.
Las fincas las dividen en parcelas de 2 hectáreas más o menos y cada grupo de animales pasa en la misma parcela dos o tres días como máximo. “Les racionamos con el pastor la zona en la que pueden estar. En primavera –matiza– pueden llegar a estar en la misma tres días, pero en invierno van cada día a una diferente”.
Si las vacas de leche no dejan bien pacida su parcela, “metemos detrás a las secas para que aprovechen los rechazos y repasen bien la zona”, aclara.
Preparan en función de estos lotes cuatro tipos de raciones, las dos para vacas de producción, de alta y baja; la de vacas secas, y la de recría.
“Hay que tener en cuenta que tenemos mucha variación entre las raciones de invierno y de verano, porque en primavera las vacas pueden comer muchísimo más pasto que en invierno”, detalla el ganadero. Según el pasto que tengan compensan su alimentación con la ración de una u otra forma: “Tratamos de aprovechar los pastos lo máximo posible y, dependiendo de la hierba que tengamos, modificamos la ración, porque, si no, las vacas no comen la hierba que queremos. Si comen mucha ración, no comen la hierba”.
En los meses más fríos, la ración de las vacas de alta producción se compone de 30 kg de silo de maíz, 20 kg de silo de hierba, 1,5 kg de paja y 7 kg de concentrado. La de vacas de baja producción consta de 25 kg de silo de maíz, 18 kg de silo de hierba, 1,5 kg de paja y 7 kg de concentrado. En la época estival, reducen el silo de maíz a unos 18 kg, para las más productoras, y a unos 15, para las menos, y rebajan la cantidad de silo de hierba unos cinco o seis kilos por vaca.
Las secas toman 10 kg de silo de maíz, 12 kg de silo de hierba y 2 kg de paja. “El concentrado se lo punteamos con una paleta, no lo incluimos en el carro”, añade.
Las novillas próximas al parto reciben otra ración compuesta por 10 kg de silo de maíz, 15 kg de silo de hierba, 1,5 kg de paja y 2,5 kg de concentrado para este tipo de recría.
“Cada mañana, en cuanto las vacas salen al pasto, se hacen las raciones en el carro y se descargan en los comederos. Esa comida les llega para cuando vienen al ordeño de esa tarde y de la mañana siguiente; así cada día”, explica Felipe.
Los recién nacidos toman los primeros días el calostro de las madres y a partir del tercer o cuarto día comienzan a mamar leche artificial hasta los 60 días, que comienzan el destete. “En ese momento les incorporamos un concentrado específico para este proceso y en 8 o 10 días les quitamos la leche. Se alimentan 20 días más con este concentrado de destete y, luego, ya se inician con otro concentrado de crecimiento hasta los tres meses”, especifica el encargado de la granja.
A los tres meses comienzan a tomar una ración con hierba seca o paja, silo de hierba y concentrado adaptado para este tipo de recría. Siguen así hasta que cumplen el año y, a partir de los 12 meses, les incorporan a la ración algo de silo de maíz.
Todos los ingredientes para la alimentación de los animales son fruto de las fincas que trabajan, tan solo compran la paja y los concentrados. “Procuramos producir todo en la granja, en nuestras propias fincas”, dice. Actualmente están gestionando unas 120 ha propias y unas 45 ha en alquiler.
La extensión donde pacen las vacas es una finca única de casi 120 ha, dividida por una pista central y varias paralelas y cercada en diferentes parcelas. “Las vacas salen del ordeño y van solas a la parcela que toca. Una persona se adelanta para colocar el pastor como nos venga mejor y ellas solas ya se dirigen cada día a la zona correspondiente”, aclara.
GESTIÓN DE CULTIVOS
En esta finca única en donde se van rotando los pastos siembran praderas de pastoreo, pero cada año reservan unas 18 o 20 ha para cultivar maíz para silo. “Según recogemos el maíz, volvemos a sembrar hierba para pastoreo y así hacemos cada año con 20 ha diferentes, para tratar de enriquecer el terreno”, señala Felipe.
Además, en el resto de las fincas, las más alejadas de la granja, es en donde hacen la rotación pura de maíz y de hierba para el ensilado. “Este año llegamos a hacer hasta tres cortes de hierba –concreta– para ensilar”.
Para todos los trabajos que implican los diferentes cultivos contratan empresas de servicios externas. Según indica Felipe, “en la ganadería tan solo disponemos del carro mezclador, de una cisterna para sacar el purín y de una grada de discos y de una desbrozadora para repasar los campos y hacer algún tipo de tratamiento cuando es necesario”.
UNA ÚNICA NAVE
En cuanto a instalaciones, en La Peruyeira tienen una única nave. En una parte está la sala de espera con la sala de ordeño y el resto son todo pasillos de comederos con cubículos y zonas de descanso. Una de estas se reserva para las vacas que están a punto de parir y otra pequeña zona está destinada a la recría, con boxes individuales y lotes para todo el proceso de crecimiento. “Desde el destete hasta los seis meses están en grupos de cinco o diez y luego ya las organizamos en lotes de 20 más o menos”, afirma el ganadero.
Por una parte, las camas son de colchoneta de goma y les echan una mezcla por encima de carbonato y serrín.
Por otra, los bebederos son todos de acero inoxidable, tanto los del interior de la granja como los de los campos. “Se limpian siempre a menudo, como toda la granja, y siempre tienen agua suficiente, con abundante caudal para el número de vacas que van a cada finca”, detalla.
El estrés por calor no es un problema de momento para los animales de La Peruyeira, porque “como pasan la mayor parte del día fuera no notamos que el verano y las altas temperaturas influyan ni en su producción ni en su fertilidad”.
En donde sí han tenido que instalar un sistema de ventilación importante es en la zona de recría, no porque acusase el calor sino porque las neumonías se convirtieron en un grave problema durante una época y “hasta que pusimos la ventilación forzada, el problema no se solucionó”. Para ello, colocaron un tubo todo a lo largo de la zona de recría, con unos agujeros, que “mete aire limpio y fresco de fuera para que el aire de dentro se escape”. Además, dan mucha importancia a mantener sus camas limpias y secas.
Los pasillos se limpian con arrobaderas y el purín se acumula en dos fosas, que están bajo tierra y comunicadas entre sí, de 795.000 litros de capacidad.
Utilizan parte de este purín para el abonado de sus campos y otra parte la envían semanalmente a la planta de biogás que ha creado Central Lechera Asturiana en Navia.
Tienen siete silos de zanja y completan el ensilado con montones sobre pisos de hormigón.
Actualmente, están construyendo además una nave nueva para ampliar la zona de almacén para abonos, forrajes y maquinaria.
DOS ORDEÑOS EN SALA
Cada jornada, las vacas de La Peruyeira se desplazan dos veces al día desde los campos a la nave de la granja para realizar el ordeño, a las 6:15 h de la mañana y a las 17:15 h de la tarde.
Dos empleados se encargan en cada turno de ordeñar a las 200 productoras en una sala en paralelo de 2x10. En el momento de nuestra visita, rondaban una media de 27 litros por vaca y día, que llegan a aumentar en la primavera hasta los 32 litros.
Están todas identificadas con collares para el control productivo y reproductivo y desde hace ya un tiempo realizan secado selectivo. “Desde Central Lechera Asturiana nos propusieron probar con un número pequeño de vacas que estuviesen libres de células somáticas y, como la experiencia fue positiva, ahora lo estamos aplicando a todas”, dice.
LAS PATAS, FUNDAMENTALES
En la selección genética del rebaño están dando prioridad a las ubres y a las patas. “Nuestras vacas caminan mucho, hacen muchos kilómetros, y es por eso que es uno de nuestros parámetros principales”, asegura Felipe.
Cada año se plantean recriar a unas 60 terneras y para ello inseminan a todas las novillas y a las mejores vacas. “Intentamos agrupar los partos para que se produzcan en los meses de noviembre y diciembre, y que la mejor época de producción de la vaca sea en primavera”, subraya.
Usan semen sexado para los primeros intentos y, si no, ya se van a convencional. El resto de las productoras son inseminadas con semen de carne para venta, “ponemos azul belga, INRA o colorao”.
Normalmente en las terneras utilizan toros probados y en las vacas, genómicos. Tratan de realizar la primera inseminación de las novillas a los 14 meses, aunque, al querer agrupar los partos, a veces pueden llegar a los 16. La media de inseminaciones por preñez en las más jóvenes suele rondar las 2,4 y en las vacas llega a 3.
La media de número de partos del rebaño está en 3,7.
Todas las vacas gestantes son vacunadas contra las diarreas neonatales, ya que “desde que empezamos con este protocolo –asegura Felipe– notamos muchísima mejoría ante las diarreas de nuestras terneras”.
ESTABILIDAD PARA EL PRECIO DE LA LECHE
Son socios de Central Lechera Asturiana (CLAS) desde hace 26 años. Por aquel entonces, vendían la leche a otra industria que comenzaba a bajar los precios y CLAS estaba buscando abastecedores que cubriesen las bajas que tenían por jubilación. Tuvieron la oportunidad de comprar el título de un socio que se jubilaba y se incorporaron inmediatamente a la cooperativa.
“Era una empresa que garantizaba, y sigue garantizando, muy bien la estabilidad del precio pagado por la leche. Nos colocan el tanque de leche y nos dan –añade– muchísimos servicios. Es por todo ello por lo que nos interesa seguir como socios”.
El año pasado tuvieron un precio estable durante todo el año de unos 50 céntimos por litro y en 2023, según Felipe, la media va a ser unos céntimos superior.
Entre los asesores que les facilita la cooperativa, destacan el servicio de nutrición, el de reproducción o el de calidad de leche.
“El nutrólogo nos asesora en alimentación y nos hace análisis de los ensilados y de las tierras de cultivo y el veterinario de reproducción viene casi todas las semanas a revisar las vacas gestantes, los celos y las vacas paridas”, describe. El técnico de calidad de leche se encarga de chequear las vacas altas en recuento celular y de “analizar el tipo de germen de cada caso para dar uno u otro tratamiento”. Otro servicio que les presta CLAS es el de podología.
Ramón García
Director de Aprovisionamiento y Relación con el Socio de Central Lechera Asturiana
“Las nuevas normativas y los compromisos medioambientales marcan nuevas reglas de juego, que son todo un reto para el sector”
¿A qué áreas se dedica?
Mi competencia directa es el aprovisionamiento de leche de nuestros socios y abastecedores. El día a día se fundamenta en dar cumplimiento a nuestro propósito: “Garantizar el futuro de los socios dándoles el apoyo necesario para que sus ganaderías sean eficientes, rentables y sostenibles, generando tejido social y económico en el territorio y permitiendo la elaboración de alimentos seguros, naturales y saludables a través de las empresas del grupo CLAS.
¿Cómo es la relación con los socios?
Tenemos que diferenciar dos ámbitos: el social y el técnico.
Respecto al social, tenemos ocho zonas sociales representadas por compromisarios y sus portavoces. De este grupo de compromisarios salen elegidos los representantes que componen la junta rectora y sus dos comisiones delegadas. En su conjunto conforman la asamblea que es el órgano soberano de la entidad. Esta estructura de representantes es la que mantiene viva esa relación social mediante reuniones informativas periódicas, la revista El Correo, foros o puntos de encuentro como es el aula de formación continua o las ferias y concursos en los que la empresa está presente.
En el ámbito técnico, formamos un equipo multidisciplinar que asiste a los socios de forma directa en todo lo relacionado con su actividad: asesoramiento y gestión de incidencias a través del gestor de campo, nutrólogos, técnicos que asesoran en cultivos y análisis de tierras, gestión técnico-económica de la ganadería, asesoramiento energético y normativo y otros equipos de servicios al socio, como veterinarios, podólogos, sustituciones, etc.
Adelantarnos a las necesidades de nuestros socios y ofrecer solución a sus problemas forma parte de nuestro día a día.
¿Cuál es la estrategia actual en cuanto a aprovisionamiento y precios de la leche?
CLAS maneja un volumen de 400.000 toneladas de leche al año, aportadas por unas 920 ganaderías, que transforma y comercializa a través de su filial, CAPSA.
Nuestro compromiso con los socios es recoger el 100 % de su producción, sin limitar su crecimiento natural. Recogemos leche en Galicia, en Cantabria y más del 75 % de la leche que se produce en Asturias.
En cuanto a precios, Central Lechera Asturiana trata de ofrecer máxima estabilidad de precios, considerando períodos completos y saliendo de tendencias puntuales de subidas o bajadas.
Durante el año 2022 el conjunto de los socios ha percibido un precio medio de 0,50 €/litro. Este año, 2023, será, al menos, un 10 % superior. Además, los socios, como dueños de Central Lechera Asturiana, participan de los beneficios que reporta su grupo empresarial.
En cuanto a gestión de medio ambiente, ¿qué estrategias y proyectos están siguiendo con las ganaderías?
Todo pivota sobre nuestro Plan de Sostenibilidad, que da sus primeros pasos en 2021.
Analizamos el ciclo de vida de la leche producida en las ganaderías y hemos identificado las principales palancas sobre las que podemos actuar para minimizar estos impactos:
-Alimentación, a través de la empresa del grupo ASA. La alimentación de precisión, la eficiencia alimenticia y el uso de aditivos reductores de emisiones de metano son áreas en las que se está trabajando.
-Valorización de los excedentes de purines de las ganaderías desde el año 2017 para la producción actual de biogás y de biometano en 2025 y para la producción de enmiendas orgánicas. La previsión de recogida del purín en 2023 es de unas 100.000 toneladas, que se traducirá en 10 Gwh de energía eléctrica de origen renovable, 25.000 tn de enmienda orgánica y 9.000 toneladas de CO2-equivalente eliminado.
-Enfriamiento, recogida y transporte de la leche. Hemos invertido en equipos de alta eficiencia de enfriamiento, equipos con alta capacidad de succión para minimizar el impacto ambiental en las ganaderías y en vehículos GNL para la recogida de leche.
-Valorización de las superficies agrícolas y forestales, a través de un acuerdo con el Banco de Tierras del Principado de Asturias y el Centro Tecnológico de la Madera (Cetemas).
-CLAS Energía. Hemos firmado acuerdos con las comercializadoras para que el suministro energético a las ganaderías adheridas sea 100 % de origen renovable.
Si hablamos de bienestar animal, ¿cuáles son los programas que se llevan a cabo y sus objetivos?
El modelo de producción de nuestras ganaderías lo referenciamos en el sello Garantía Ganadera en el año 2018, que se ocupa y preocupa del triple impacto que supone la actividad: económico, social y ambiental.
Actualmente, nos estamos adaptando al nuevo Real Decreto de Ordenación de Granjas Bovinas, publicado en diciembre de 2022. Nuestro objetivo es ayudar y facilitar el cumplimiento de la norma tratando de que ninguna ganadería se quede atrás.
¿Qué aspectos cree que deberá afrontar la ganadería del futuro?
Las nuevas normativas y los compromisos medioambientales marcan nuevas reglas de juego, que son todo un reto para el sector. La innovación, la tecnología y el expertis de los ganaderos crearán un ecosistema que debe conjugar la robotización de tareas, la sensorización en la agricultura e interpretación del dato, el uso racional del agua, el aprovechamiento de los recursos naturales, la autosuficiencia alimenticia, la gestión adecuada de los purines y la búsqueda de mano de obra cualificada.
Esta transformación de la producción láctea y la adaptación a las nuevas exigencias traerán consigo un encarecimiento del coste de producción, que el ganadero no podrá asumir.
Además, nos enfrentaremos a la necesidad de vencer los falsos mitos o fakes news que rodean a la producción de leche y al problema del relevo generacional, bien sea en las ganaderías existentes o bien intentando que esta sea una actividad atrayente para la incorporación de nuevos jóvenes.
ESPERANZA EN LA CUARTA GENERACIÓN
Felipe resalta que el pastoreo es la característica que diferencia el día a día de la ganadería y que gracias a ello consiguen garantizar un bie-nestar animal excepcional. “Lo que se puede conseguir con este modelo no se logra en ningún otro caso y eso se transfiere a la duración de los animales”.
Están centrados en producir lo máximo posible de la manera más rentable y cree que así continuará la granja en un futuro. “Lo más importante para hacer rentable una explotación hoy en día es contar con terreno y con poder realizar forrajes propios”, resume.
Él tiene 59 años y el propietario de la granja, 63. “A día de hoy no se deshace de ella por nada, porque ve que es un negocio rentable y que se está manteniendo un modelo que no es habitual. Por todo ello, está contento con ella y quiere que su hijo, que ya se está incorporando a la gestión de todos sus negocios, continúe con todo ello”.
“A mí me gustaría mucho que siguiese, claro que sí, y veo que está poniendo todo su interés para garantizar el futuro de todas las empresas cuando su padre se jubile”, finaliza Felipe.