EN LA GRANJA | GANADERÍA NOVOA (TABOADA, LUGO)

Especialistas en vacas productoras y longevas

Una de las frisonas de la Ganadería Novoa se posicionó como líder del último ranking de vacas con mayor producción vitalicia de Galicia, publicado por la Federación Frisona Gallega (Fefriga), y varias de sus compañeras de rebaño también lograron colocarse a lo largo de dicho listado. Estos resultados no son una mera casualidad y nos acercamos en persona a la granja para conocer cuál es su secreto. Más en Vaca Pinta 48.

Localización: Taboada (Lugo)

Propietarios: Juan Carlos Novoa, Trinidad Gómez, Diego Novoa y David Novoa

N.º total de animales: 230

Vacas en ordeño: 126

Media de producción: 40-42 l/vaca/día

Porcentaje de grasa: 3,80 %

Porcentaje de proteína: 3,27 %

RCS: 180.000-210.000 céls./ml

Venta de la leche: Aira

Precio de la leche: 45 cts./l

 Novoa Gerard Rocio es la vaca de la Ganadería Novoa que ha llegado a producir en sus ocho lactaciones un total de 219.830 kilos de leche. La cifra deja boquiabierto a cualquiera que sepa un poco lo que supone lograr algo así y es que puede ser una de las mayores producciones vitalicias de la historia de España e incluso de Europa.

Con todo, y por si no fuese suficiente, esta ganadería lucense no solo cuenta con este animal en el listado, sino que son un total de ocho las vacas que superaron los 100.000 kilos producidos en su vida productiva, algo que deja entrever que este mérito no haya sido por simple suerte.

“Tratamos de mantener un manejo excepcional de los animales, un cuidado especial con la genética y un trabajo impecable con los cultivos para lograr forrajes de calidad y en cantidad”, concreta Diego Novoa, uno de los cuatro socios del negocio junto a sus padres, Juan Carlos y Trinidad, y a su hermano, David.


“Tratamos de mantener un manejo excepcional de los animales, un cuidado especial con la genética y un trabajo impecable con los cultivos para lograr forrajes de calidad y en cantidad”

Actualmente, el rebaño alcanza las 220 o 230 cabezas, de las cuales ordeñan una media de 126 o 127 vacas, otra quincena de ellas son vacas secas y el resto es recría. La media de producción por vaca y día es de 40 o 42 litros con unos porcentajes de grasa del 3,80 % y de proteína del 3,27 %.

Como socios de la cooperativa Aira, con sede en su misma localidad, Taboada, venden toda su producción de leche a la propia cooperativa, que luego se encarga de transformar en algún producto lácteo y de revender a otras empresas. Están cobrando un precio medio de 45 céntimos por litro, con primas por calidades.        


Las vacas se encuentran por toda la nave con varios cepillos rascadores y la limpieza de los pasillos se realiza con arrobaderas de cable

 MÁXIMA COMODIDAD

“Uno de los factores clave que implica que las vacas sean más longevas es tener unas buenas instalaciones y, sobre todo, un buen cubículo”, señala Novoa.

Dividen su cabaña ganadera en tres naves: la principal, en donde mantienen a las productoras; las instalaciones antiguas, que dedican a las vacas secas, y el centro de recría propio, en donde cuidan de las terneras y novillas.

Orientada hacia el norte, la nave de producción suma un total de 130 cubículos con camas de serrín y carbonato. “Hago yo personalmente la mezcla y las relleno todas las semanas, luego las aireamos e higienizamos entre dos y tres veces al día”, explica. Aun reconociendo que la arena es una de las opciones mejores, descarta esta alternativa por la gestión del purín y de las tierras, pues cree que, pasados unos cuantos años, “tendremos tierras mucho más arenosas y el serrín y el carbonato no me dan ningún problema”.

Hablando de las camas, recuerda una experiencia con la que le quedó claro que su elección era correcta: “Antes de tener los robots, las vacas tenían acceso a un terreno al aire libre que yo les trabajaba cada verano para que pudiesen estar cómodamente en el campo. Tras el ordeño nocturno, salían todas hacia ese espacio, pero varias noches en las que tuvimos que venir a la granja, vimos que estaba la pradera vacía y todas las vacas dentro, acostadas en sus camas y cubículos. Era la mejor prueba de que teníamos una cama cómoda y confortable para ellas”.

Los comederos están todos revestidos de acero inoxidable por cuestión de higiene, “pues así podemos limpiarlos mucho más fácilmente y no acumulan restos de comida” y los bebederos son todos volteables, “para limpiar tres veces al día”.

Las vacas se encuentran por toda la nave con varios cepillos rascadores y la limpieza de los pasillos se realiza con arrobaderas de cable, que empujan todo el estiércol hacia dos fosas de 1.200.000 litros de capacidad. Ambas son abiertas, al igual que una tercera que tienen más alejada de la explotación, de unos 400.000 litros más. “En algunas épocas tenemos problemas para sacarlo de lo espeso que está, pero en invierno, si coincide una temporada de lluvias, sí que acumulan mucha cantidad de agua. Por ello no descartamos en un futuro cubrir las fosas”, apunta Diego. Utilizan todo el purín para el abonado de sus fincas.

MÁS VENTILACIÓN PARA EL VERANO

A pesar de ser una nave muy ventilada, las vacas en pleno verano comenzaron a dar señales de que pasaban cierto estrés por calor. Se comenzaron a acumular en la parte norte de la nave de producción, se hacinaban demasiado e incluso detectaron que el robot de la zona sur sumaba menos ordeños que el otro.

Para dar solución a todo esto, tomaron la decisión de incorporar un sistema de ventilación con ventiladores y duchas. Colocaron una línea de aspersores por toda la cornadiza, combinada con varios ventiladores y otra línea de ventiladores encima de los cubículos.

“Según la temperatura y la humedad que alcanza el sensor, comienzan a funcionar y esto hace que las vacas se refresquen y que el calor que se concentra en la nave se disipe”, dice. Instalaron todo a principios de verano y se acabó el problema.


“Comprobamos que no es cierto el mito que afirma que las vacas duran menos con ordeños robotizados; más bien todo lo contario”

UBRES LIBERADAS GRACIAS AL ORDEÑO ROBOTIZADO

En septiembre de 2015 instalaron el primer robot de ordeño. “Veíamos que muchas veces teníamos que descartar vacas por temas de salud o por ubres muy descolgadas, y empezamos a valorar que con un ordeño robotizado las vacas estarían mucho más liberadas de leche”, asegura.

Antes de tomar la decisión definitivamente, pasaron a ordeñar a los animales en sala tres veces al día y vieron durante tres años cómo las vacas estaban mucho mejor, “cómo el futuro estaba en los tres ordeños”, destaca.

Además de perseguir un bienestar mayor para sus animales, lograrían también una flexibilidad en horarios para ellos mismos. “Te levantas cada mañana y tienes el 90 % del trabajo hecho. Simplemente tienes que comprobar, bien desde el móvil o bien desde el ordenador, que los ordeños estén bien, que no haya algún retraso y que no exista alguna alarma de vacas enfermas o posibles mamitis”, enumera Diego.

Las vacas se están ordeñando una media de 3 veces al día y alcanzan un promedio de 4 en número de partos y añade: “Comprobamos que no es cierto el mito que afirma que las vacas duran menos con ordeños robotizados; más bien todo lo contario”.

Al año, más o menos, colocaron el segundo robot y, con la robotización del ordeño, monitorizaron a los animales con collares. Además del análisis completo de la producción de cada animal, obtienen datos de la rumia y detectan los celos. “La rumia es uno de los factores más importantes, porque, si tienes la rumia controlada, conoces el estado de salud de tus animales, sobre todo, en la salida del parto”, indica el ganadero.

Otro robot que sumaron a las instalaciones con la llegada de los nuevos boxes de ordeño fue el arrimador de comida. Sus vacas tenían la rutina de ir a comer inmediatamente después de salir del ordeño, entonces Diego consideró que sería esencial que las vacas tuviesen acceso a la comida en todo momento, ya que a partir de entonces irían a ordeñarse a lo largo de todo el día.

Del cambio al ordeño robotizado destaca tres aspectos: la precisión del ordeño, el bienestar de los animales y el control del rebaño que puede tener gracias a todos los datos que le facilitan.

“Hay vacas que se ordeñan seis veces al día y esto hace que los animales no vengan al robot con mucho más de 12 o 13 litros de leche”, aclara Novoa. “Además, cualquier alerta que nos envía el robot nos facilita detectar los problemas mucho antes”.

AHORRO ENERGÉTICO CON PLACAS SOLARES

Diego Novoa señala que con los robots el consumo de energía es mucho más constante y que valoró mucho la instalación de placas solares.

Hace más o menos seis años optó por instalarlas y cuenta ahora mismo con un total de 27 kilovatios instalados. “De todo lo producido, consumimos una parte y los excedentes se vuelcan a la red y obtenemos una compensación por la noche. Notamos un ahorro considerable, sobre todo en las épocas en las que la luz sube de precio”, valora.


Concentran en renota a toda la recría, desde el destete hasta pocas semanas antes del parto

RECRÍA EN RENOTA, UN CENTRO PRIVADO CON OTROS DOS SOCIOS

Toda la recría, desde el destete hasta pocas semanas antes del parto, se concentra en un centro privado que Diego creó con otros dos socios a unos tres kilómetros de su granja.

“Hará más o menos unos cuatro años que surgió la posibilidad de comprar una nave a estrenar muy cerca de nuestras instalaciones”, comenta. Era una granja que se había planteado para una estabulación canadiense con unas dimensiones importantes y muy bien diseñada y construida. “Las instalaciones eran espectaculares, por su tamaño podría albergar un rebaño para producción con cuatro robots”, detalla Novoa.

Los tres ganaderos se asociaron para montar el centro y le pusieron de nombre Renota, “de recría de novillas de Taboada”, revela.

En breve tendría que haber tomado la decisión de enviarlas a un centro de recría o de levantar una nave nueva, pero se le presentó esta opción y entre los tres decidieron ir hacia adelante, contratar a un empleado y recriar así a sus animales.

Antes de llevarlas a este centro, en Novoa mantienen a los recién nacidos en boxes individuales durante unos seis o siete días. Le dan mucha importancia al encalostrado en las primeras dos horas tras el parto y luego les proporcionan dos tomas de dos litros de leche al día.

Xosé Ramón Botana, veterinario de Reproducción en Ganadería Novoa
“Existe una buena detección de celos y nosotros intentamos trabajar con base en eso, con una buena transición del ganado del secado a la siguiente lactación”

¿Cómo es la rutina de trabajo que desarrolla en Novoa?

En primer lugar, en esta ganadería llevamos a cabo un control posparto con el que valoramos vaca a vaca los pasos a dar en función de los parámetros de reproducción y el arranque que se produce en el posparto. En segundo lugar, realizamos el control de gestación y la reconfirmación y sexaje. Por último, hacemos el análisis de vacas repetidoras.  Además, acompañamos todo con la informatización de toda esta información para ayudar a los ganaderos en la gestión.

Los aspectos más destacables de esta ganadería son la longevidad de su ganado y la alta producción. 

Realizan un secado corto. ¿Cuáles son sus beneficios?

Desde que conozco esta granja, por lo menos desde hace 11 años, realizan un secado corto de 45-50 días. Creo que el principal beneficio es que la transición entre el periodo seco y el inicio de la siguiente lactación conlleva un comienzo correcto, por lo menos en esta granja. A día de hoy, no es una práctica tan habitual, pero en esta granja funciona.

¿A qué aspectos están dando más importancia?

Es una granja en la que existe una buena detección de celos y nosotros intentamos trabajar en base a eso, con una buena transición del ganado del secado a la siguiente lactación y un manejo exquisito en todos los aspectos.

¿Qué relevancia dan al análisis de datos?

Utilizamos dos programas para el control de los animales; por un lado, el que nos ofrece el sistema robotizado de Lely y, por otro, yo trabajo con el programa Gando.  Así, incorporo datos de producción del ganado, pero también todo lo relativo a enfermedades y al aspecto reproductivo. A partir de este programa, elaboramos, por ejemplo, previsiones de partos, previsión de vacas en ordeño, les remito vaca por vaca las que van a parir, con qué días en leche, o con qué tipo de ternero, si macho o hembra.

¿Valora también la reproducción de las novillas que mantienen en el centro de recría?

Sí. Empezamos a valorar la recría desde el punto de vista reproductivo a partir de los 13 meses. En ese momento, vamos analizando su condición corporal y tamaño, y establecemos el protocolo más adecuado para lograr la primera inseminación.  Al igual que sucede en la granja de vacas, también tenemos buenos datos de detección de celo. Actualmente, estamos en un 65-70 % de fertilidad a primera inseminación y estamos consiguiendo un primer parto en torno a los 23,8-24 meses. 

Tras esta primera semana, entran ya a la amamantadora, en la que diferencian dos lotes entre las más pequeñas y las más grandes. “Les va incrementando la cantidad de leche al día y, a partir del día sesenta, más o menos, empieza el destete hasta los noventa días”, describe.

Durante su estadía en el centro Renota, son inseminadas en torno a los 12 o 13 meses, cuando ven que han llegado a una condición corporal y a una estatura adecuadas.

En este aspecto, para la reproducción, están asesorados por el veterinario Xosé Ramón Botana. Dan mucha importancia al control posparto: “Es muy importante –indica Novoa– que los animales arranquen bien la lactación, para que estas sean lo más altas y largas posible”, y realizan un secado más corto de lo habitual, de 45 o 50 días.

“Este tipo de secado lo llevamos haciendo desde que yo me incorporé a la ganadería, para lograr más producción y porque comprobé que me costaba sacar adelante más a las vacas que más tiempo me echaban secas”, subraya Diego.

Por su parte, Botana, aunque asegura que es algo poco común, corrobora que en esta granja funciona y así lo siguen manteniendo. 

El intervalo entre partos en Novoa es de 407 días y la media de inseminaciones por preñez, de 2,17 en vacas y de 1,5 en novillas.


Priorizan el cultivo de maíz, porque basan mucho su alimentación en este forraje y, a mayores, en su zona consiguen producciones muy altas

PRIORIDAD AL MAÍZ

Ahora mismo están trabajando unas 70 hectáreas y todas las fincas están ubicadas en un radio de unos tres kilómetros, lo que facilita muchísimo su trabajo. Además, aunque en la zona no existe concentración parcelaria, cuentan con fincas bastante grandes y uniformes.

Siembran sobre 46 hectáreas de maíz y unas 50 hectáreas de hierba y realizan rotación de ambos cultivos en unas 25 ha. “Algunas fincas muy húmedas se quedan solo a maíz porque es imposible trabajar sobre ellas”, matiza.

Priorizan el cultivo de maíz, porque basan mucho su alimentación en este forraje y, a mayores, en esta zona consiguen producciones muy altas. Por otra parte, Diego considera que su manejo es mucho más fácil, ya que la hierba exige unas condiciones muy especiales para lograr la máxima calidad. Según su opinión, “puedes tener la hierba en un punto óptimo para cortar y cualquier contratiempo meteorológico o en las máquinas hace que ya no consigas el resultado que querías. Es mucho más caprichoso”.

Se decantan normalmente por un ciclo 400 de maíz, que siembran la primera quincena de mayo y recogen hacia finales de septiembre, y por mezclas de híbridos, mezclas de raigrases con veza y tréboles, para la hierba, a la que hacen un único corte. Están alcanzando rendimientos de 50-60 toneladas/hectárea en maíz y de 30 t/ha en hierba.

Con estos cultivos son autosuficientes e incluso suelen tener comida en abundancia, algo que Diego valora como muy positivo: “Dependes mucho de la climatología en ambos cultivos y, si algún año viene malo por cualquier motivo, no es lo mismo contar con un pequeño colchón que quedarte justo de comida, puedes verte con un problema”.

De todos los trabajos que implican las tierras se encargan ellos mismos con su propia maquinaria. Solo echan mano de la cooperativa Aira para contratar la cosechadora y el transporte.


  “Queremos que los animales produzcan la máxima leche posible, que preñen bien y que estén bien. La alimentación es uno de los aspectos fundamentales”

VARIAS RACIONES HECHAS EN CASA

Elaboran las diferentes raciones en su propio carro unifeed. Para las vacas de producción preparan dos carros diarios, uno por la mañana y otro por la tarde. La composición de esta ración es la siguiente: 32 kg de silo de maíz, 14 kg de silo de hierba, 0,5 kg de paja y 8,5 kg de concentrado.

Las vacas secas toman 8 kg de silo de maíz, 11 kg de silo de hierba, 1,8 kg de hierba seca, 1 kg de paja y 2 kg de concentrado, y para las novillas diferencian dos grandes lotes. Por un lado, hasta los 12 meses se alimentan de 5 kg de silo de maíz, 2,5 kg de hierba seca, 3,5 kg de pienso y 0,35 kg de paja y, por otro, a partir del año toman otra ración con 14 kg de silo de hierba, 2,6 kg de hierba seca, 3 kg de pienso y 0,70 kg de paja.

En cuanto al coste de las raciones no piensan escatimar: “Queremos que los animales produzcan la máxima leche posible, que preñen bien y que estén bien. La alimentación es uno de los aspectos fundamentales”.

Miguel Botana, asesor de Alimentación en Ganadería Novoa
“En esta granja el cultivo principal es el maíz, entonces buscamos siempre un cultivo óptimo, con un almidón bueno, pero, sobre todo, con una buena digestibilidad”

¿En qué aspectos se centra su asesoramiento?

A día de hoy, me encargo del muestreo y de las analíticas de los silos y valoro las decisiones que son necesarias con base a esos análisis. Las visitas están un poco marcadas por la situación de las vacas. Si las vacas y la comida están estables, no solemos tocar la ración. Si vemos que no se cumplen los objetivos que buscamos, remuestreamos y valoramos hacer cambios. 

¿Qué raciones están administrando actualmente?

La ración de lactación, la más importante, se está haciendo con silo de maíz (32 kg), silo de hierba (14 kg), concentrado (8,5 kg) y, en algún caso, si los silos son muy húmedos, añadimos un poco de paja picada (0,5 kg); la ración de secas se compone de silo de maíz (8 kg) , silo de hierba (11 kg), hierba seca de la explotación (1,8 kg) o paja (1 kg) y concentrado específico de secas (2kg), y la de novillas es una ración muy estable, que no solemos tocar, que mantenemos siempre con la misma proporción de hierba seca, de silo de hierba, de silo de maíz y concentrado.

¿La adaptación al robot obligó a aplicar algún cambio?

Fue especialmente fácil, porque la granja ya estaba ordeñando a los animales tres veces al día y  las producciones ya eran muy altas. Simplemente fue adaptar las vacas al sistema de ordeño. Eliminamos parte del concentrado en la ración y lo pusimos en el robot. Los primeros días se ordeñaron en el robot unos 40 animales y luego ya se pasó el resto, unos 60 en total. No hubo mayores problemas.

El concentrado que proporcionamos a los animales en el robot depende de los picos de producción, pero la media ronda los 4,5 o 5 kg. A mayores, en el carro mezclador incluimos unos 8 u 8,5 kg.

¿Están intentando mejorar algún aspecto?

Siempre se puede mejorar. A la hora de definir las raciones siempre nos adaptamos un poco al forraje que tenemos. Por ejemplo, el año pasado nos tocó trabajar con silos un poco más húmedos de lo normal y tuvimos que añadir un poco de paja, para que la estructura de la ración en pesebre fuese correcta.

En cuanto a objetivos, buscamos producir un poco más de leche, si cabe, pero sin variar mucho el estatus de la granja, o sea, que no haya problemas y que el ganadero no tenga un exceso de trabajo por producir más leche.

¿Cómo es de importante la calidad de los forrajes? ¿Qué tipo de asesoramiento ofrece en este sentido?

En esta granja el cultivo principal es el maíz, entonces lo que buscamos siempre es un cultivo óptimo, con un almidón bueno, pero, sobre todo, con una buena digestibilidad. Mis recomendaciones se centran más en el punto óptimo de cosecha, no tanto en la marca o la variedad del maíz.

En cuanto a la hierba, este es un tema bastante más complejo, porque depende siempre de la climatología. Lo que buscamos es una fibra de calidad, que nos garantice una buena rumia. Lo más importante es que esté bien conservada y que no esté muy pasada de fibras, porque el nivel de proteína lo podremos corregir con el concentrado. 

 AÑOS DE SELECCIÓN PARA ALTAS PRODUCCIONES

El confort y la alimentación son dos de las claves que Diego Novoa prioriza para conseguir animales productores y duraderos. El tercer elemento que no puede fallar es la selección genética.

En este sentido, afirma que lleva muchos años seleccionando sementales muy altos en leche: “Busco niveles de producción altos sin descuidar la grasa ni la proteína”. Además, se fija en la longevidad, en los datos de salud general, en las patas y en las ubres.

Apuesta siempre por la raza holstein y, aunque utiliza toros tanto probados como genómicos, suele decantarse más por los probados, ya que “me gusta saber con más certeza hacia dónde voy”.

Como no quieren crecer en cuanto a número de animales, descarta por completo el uso de semen sexado. Para este asunto se deja asesorar por los servicios de Africor Lugo y compra todo el semen a través de sus campañas.

Algo que también destaca de la genética de sus frisonas, y que cree que puede ser interesante de cara a un futuro, es que tras un estudio previo sabe que tiene un 50 % de sus animales con el gen A2A2, lo que le permitiría trabajar en uno de los robots con este sistema. “Es un tema que estamos barajando, pero de momento no hemos tomado ninguna decisión”, apunta el ganadero.


“Debemos aprender a gestionar la montaña rusa de nuestro sector”

ESTABILIDAD Y POSITIVIDAD

De cara a ese futuro próximo piensa en la estabilización de su rebaño y de sus rutinas: “No me planteo a día de hoy crecer para llegar a un tercer robot, porque eso implicaría aumentar las tareas de campo e incrementar mucho el trabajo”.

Considera que uno de los principales problemas a los que se enfrenta el sector es la falta de mano de obra y sin ese tipo de apoyo apostar por el crecimiento es muy complicado.

La inversión que sí tiene en mente para mejorar el descanso de sus frisonas a corto plazo es la colocación de cubículos flexibles.

El porvenir del sector lácteo en general lo ve positivo. Es un ganadero que reconoce los altos y bajos que siempre han caracterizado a su negocio y cree que “lo que se debe hacer es aprender a gestionar esa montaña rusa. Debemos siempre crear un colchón para poder mantenernos en una línea y eso solo se consigue con mucha constancia”.